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Sting templa la noche en Gredos y Amaral la calienta

Esté sábado, se celebró la XII edición de Músicos en la Naturaleza con los conciertos de Sting, Amaral y Nikki Hill

El músico, compositor y cantante británico Gordon Matthew Sumner 'Sting' durante su actuación esta noche en la XII edición del Festival Músicos en la Naturaleza / ()

Las lluvias y la bajada de temperaturas de los días previos hacían presagiar lo peor. Estamos hablando de un festival en Gredos, no es para tomárselo a broma. Ya se habían vendido 13.000 entradas y es que el cartel era muy tentador, Sting, Amaral y Nikki Hill. Además, verles allí rodeados de montañas y pinos era el plan perfecto para un fin de semana de julio… si el tiempo acompañaba, claro.

Finalmente el tiempo acompañó tanto que hacer la larga cola al sol para entrar con el olor a panceta abulense en el ambiente se hizo un poco tedioso para más de uno. De hecho, muchos entraron al recinto cuando ya estaba en el escenario Nikki Hill. Su música fue un buen calentamiento de los ánimos. El público, de niños a mayores de 60, todavía estaba buscando su sitio para el resto de la noche, viendo qué le ofrecían los distintos puestos del recinto, reconociendo la zona de baños, pero mientras, se marcaban algún que otro baile a ritmo de boogie-woogie, rock o R&B. Un directo potente y divertido para dar la bienvenida.

La artista norteamericana Nikki Hill durante su actuación / Raúl Sanchidrián (EFE)

Sobre las diez de la noche, todavía de día, Sting, su viejo bajo y su banda salieron al escenario. Comenzó con el mismo tema con el que inauguró este festival hace once años, Synchronicity II, pero cuando se empezó a meter a la gente en el bolsillo fue con If I ever lose my faith on you y sus primeros chapurreos en castellano. Así fue compaginando durante toda la noche canciones de su carrera en solitario con los grandes clásicos de The Police. Pocos faltaron. Spirits in the material world, Every little Thing She Does Is Magic, Message in a bottle , Walking on the moon, So lonely se fueron intercalando con temas como An Englishman in New York, Fields of gold, Shape of my heart o, más recientes, como Desert Rose, la canción con la que más se le vio disfrutar.

En un directo bastante plano pero correcto, donde las canciones son tan buenas que no hace falta mucho más para que todo el mundo salga con buen recuerdo, dos de los momentos más bonitos del concierto de Sting fueron cuando cantó con su hijo Joe Sumner, líder del grupo Fiction Plane, que le acompaña en los coros en esta gira, y cuando en mitad de Roxanne intercaló Ain't no sunshine rodeado de luces rojas. Prefirió acabar él sólo en el escenario con Fragile en vez de con Every breath you take, y dejó el ambiente un poco melancólico. Pero no era el fin de fiesta, aunque algunos decidieron que la noche ya había acabado para ellos y dejaron espacio para que muchos se recolocaran más cerca del escenario.

Amaral cerraba la noche y lo hizo por todo lo alto. Su directo es siempre vibrante y es gracias a la capacidad de frontwoman que tiene Eva. Su voz, sus bailes incansables, sus guiños al público, sus cálidos agradecimientos y, por supuesto, su repertorio, hacen que un concierto del grupo nunca defraude. Además, la escenografía de esta gira Nocturnal es el acompañamiento perfecto para cada canción y más en un lugar como ese, en mitad del campo. La luna con su sombra para recordarnos que unas veces se gana y otras se pierde, la bola de discoteca para bailar con Lo que nos mantiene unidos. “Cuando hemos llegado hoy aquí, según veíamos este lugar tan maravilloso, nos hemos sentido muy afortunados”, confesaba Eva. Más tarde, después de repasar durante hora y media canciones de toda su discografía sin darse una tregua a su entrega, aseguraba que nunca olvidarían ese momento. Los que estaban allí, lo capturaron en un segundo eterno.

Amaral, durante su actuación, quizá en el único momento en el que no bailó / CRISTINA LOZOYA

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