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Una de las siete maravillas del mundo, en Madrid

CaixaForum Madrid acoge la exposición 'Agón! La competición en la antigua Grecia', sobre el espíritu competitivo de esa época

Fragmento del friso del Mausoleo de Halicarnaso, una de las piezas de la exposición "Agon! La competición en la Antigua Grecia" / ()

Una amazona abate a un soldado griego al mismo tiempo que se protege con un escudo. Otra levanta su brazo derecho para atacar por la espalda a un guerrero que intenta matar a su compañera, que suplica por su vida arrodillada en el suelo. Es la escena que muestra un fragmento del friso del Mausoleo de Halicarnaso, la gigantesca tumba construida para el rey Mausolo de Caria en el año 350 a.C.

Es una de las siete maravillas del mundo antiguo y nunca antes había salido del British Museum. Por primera vez, el museo de Londres cede esta pieza a otra institución, además de tres esculturas que también fueron halladas en la tumba: la cabeza de un león y las de dos guerreros, uno griego y otro persa.

Son cuatro de las 172 obras que se pueden ver en la muestra 'Agón! La competición en la antigua Grecia', en Caixaforum Madrid, todas ellas procedentes de la colección del museo británico, para construir un relato en torno a la idea y el espíritu de competición que imperaba en la antigua Grecia. A excepción de una, nunca antes se habían visto en España y la gran mayoría de ellas, restauradas para esta ocasión, no había salido de Londres.

Cabeza de mármol, version romana (69?96 DC) de una estatua griega de cuerpo entero (330-300 AC), una de las piezas de la exposición "Agon! La competición en la Antigua Grecia" / Luca Piergiovanni (EFE)

Desde los poemas épicos de Homero hasta los triunfos olímpicos o las victorias de los generales, la historia de la antigua Grecia está plagada de héroes, atletas y guerreros que competían marcados por la rivalidad. Los griegos aspiraban a la excelencia a través del equilibrio de cuerpo y alma -ya saben, atletismo y filosofía- y creían que la competición era inherente al ser humano, y que esta engrandecía sus logros. Una competición que empezaba en la infancia y se prolongaba toda la vida, extendiéndose a las artes, la música, el teatro, la vida pública y la guerra.

En las vitrinas, las canicas y dados que usaban los niños para jugar hace 2.200 años, además de ánforas, vasijas, medallas, instrumentos musicales, esculturas, máscaras, joyas, relieves, estatuas, armas o armaduras. Y la escultura de Niké, la diosa de la victoria, que se sentaba junto a Zeus para decidir quiénes eran los vencedores.

Ánfora de cerámica de figuras rojas / Luca Piergiovanni (EFE)

Peter Higgs, comisario de esta exposición, señala que, "aunque hay una gran distancia en el tiempo, todos somos humanos y deseamos lo mismo, y ahí está el sentimiento de la competición, inherente en todos nosotros". Higgs explica que esta muestra intenta "mostrar la parte positiva de esa competición, a través del entrenamiento para convertirse en magníficos deportistas, atletas, intérpretes o actores, pero también la negativa, la guerra, una constante en el mundo griego antiguo".

Sin embargo, frente al individualismo actual, esta exposición muestra la idea de competición como una representación colectiva que imperaba en la sociedad griega. Elisa Durán, directora general adjunta de la Fundación La Caixa, incide en esta idea: "en la antigua Grecia, la competición siempre estaba representada por una personalidad colectiva, era un elemento de cohesión social".  

Esta es la segunda exposición conjunta de Obra Social La Caixa y el British Museum desde que firmaran en 2015 un acuerdo de cooperación por el que se desarrollarán en el futuro otras dos muestras que versarán sobre el Egipto de los faraones y la idea del lujo en la Antigüedad.

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