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Nuevo jefe de personal de Trump para acabar con el caos

Un general, que tendrá que acabar con las tensiones en la Casa Blanca, conseguir apoyos en el senado para reactivar la ley de salud que trata de desbancar a la de Obama y establecer un orden de mando en el entorno del presidente

El presidente de Estados Unidos Donald Trump, se da un apretón de manos con su nuevo jefe de personal de la Casa Blanca John Kelly tras jugar este en su nuevo cargo. / ()

Hijos, yernos, funcionarios del partido republicano, nombramientos de personas sensatas del establishment, no han podido evitar que esta haya sido una “semana horribillis” o la peor semana de la presidencia de Trump, que es como denominan los medios norteamericanos a los últimos 7 días del presidente. Ni el ataque en Siria, ni las amenazas de Corea del Norte, ni los rechazos a su ley de Salud han sacudido tanto la Casa Blanca, como las peleas internas entre los más cercanos al presidente, que han terminado lavando sus trapos sucios en público. Todo ello con el intento del Senado de revocar y reemplazar la llamada “obamacare” la ley de salud que el presidente trata de borrar y no cuenta con los apoyos suficientes, y con los ataques de Trump a su propio fiscal general. Con un presidente de verborrea desatada y de dedo fácil en twitter, que ha mostrado su frustración públicamente y que ha dejado caer al jefe de su gabinete Reince Priebus.

Una vez quitado de en medio el lastre de Priebus, Trump anunció en Twitter que se traía de jefe de gabinete a su jefe de seguridad nacional, el general John Kelly para llevar a cabo un reajuste en la Casa Blanca, que todos pedían a gritos como algo muy necesario.

Y el general Kelly quién es?. Es un militar muy disciplinado, organizado y sistemático. Algo muy necesario para el funcionamiento de la Casa Blanca. Está acostumbrado a dar órdenes, pero es un tipo muy pragmático que tiene muy en cuenta la opinión de sus consejeros. Lo que no permite, es que se salgan de lo establecido y teniendo en cuenta que en los alrededores de la presidencia, pululan la hija de Trump, su yerno, su asesora y consejera Kellyanne Conway. Otro asunto a tener en cuenta es que el presidente le tiene en alta estima y le considera como un igual, cosa que con Priebus no se daba. Kelly es al que quiere, Priebus era al que aceptaba como parte del pago republicano.

Un problema que puede dejar de serlo. La afición del presidente a twitter. Usar esa red social para en un solo día publicar cosas que contradicen la línea oficial de la Casa Blanca, creando un malestar y una competición entre los empleados para parar los fuegos.

En el programa Meet the press de la NBC, Coprey Lewandowski que dirigió la campaña de Trump en el 2016 dijo “Yo digo que hay que dejar que Trump sea Trump, porque eso es lo que le ha llevado al éxito en los últimos 30 años y eso es lo que votó el pueblo norteamericano. Cualquiera que piense que puede cambiar a Donald Trump no cono ce a Donald Trump.

Añade Lewandowski que las posiblidades de que los próximos 193 días sean diferentes de los que ya han transcurrido, son muy pequeñas porque el presidente no mira atrás y no ve fracaso alguno por su parte. Tras estos meses de caos, enfrentamientos con la prensa y meteduras de patas varias, la conclusión es que su anterior equipo, incluso su hija trataron de cambiarlo y él no tiene que cambiar. Tratar de convertirlo en una figura de Washington o cualquier cosa cercana a un político tradicional no funcionaria, y aunque hubiera funcionado, él no querría hacerlo.

¿Empezar de nuevo? Podría ser un retorno a sus raíces, con un equipo que va a dejar que Trump sea Trump en vez de tratar de convertirlo y presentarlo en alguien que no es.

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