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Nicolás Maduro: de conductor de autobuses a presidente cuestionado

Durante todos estos meses de inestabilidad, protestas y manifestaciones en Venezuela, Nicolás Maduro ha sacado su vena más populista para movilizar a sus acólitos. Lejos del carisma de Hugo Chávez, este conductor de autobuses derivado en presidente tiene en vilo al mundo

Maduro durante una comparecencia ante los medios unos días antes de las elecciones de la Asamblea Constituyente / ()

Él se define como un socialista del pueblo, protector del legado de Hugo Chávez, pero ni sus seguidores son capaces de encontrar similitudes entre las dos figuras. Fue el hombre fiel al lado de Chávez, conductor de autobuses de Caracas, creció a la sombra del movimiento sindical hasta escalar hasta el entorno del entonces presidente de Venezuela, convirtiéndose en uno de sus hombres más leales, hasta el punto de que fue nombrado ministro de exteriores de Venezuela, y posteriormente, vicepresidente.

Cuando Chávez estaba muriéndose de cáncer, pidió a los venezolanos que consideraran a Maduro como su sucesor, y lo definió como “un revolucionario completo, un hombre de gran experiencia en las tareas de gobierno a pesar de su juventud, con gran dedicación y capacidad de trabajo y liderazgo para manejar las situaciones mas difíciles”.

Maduro fue elegido presidente en las urnas en abril del 2013, pero a pesar de sus problemas para mantener las políticas de Chávez, la realidad es que dirige el país de modo totalmente diferente. Mientras que Chávez era un líder carismático capaz de mantener la cohesión entre los diferentes grupos que forman la estructura de gobierno, Maduro no tiene esa habilidad, no tiene los medios, ni la financiación necesaria para mantener los programas de ayudas sociales que tenía su predecesor.

Dentro y fuera del país le acusan de no estar preparado para liderar Venezuela, y de haberla llevado a una crisis económica sin precedentes, haciendo caer la economía mas de un 23%, según datos del FMI. El país no produce comida ni medicinas necesarias para cubrir la demanda, cada vez depende mas de las importaciones, no hay suministros alimentarios suficientes y ha destruido el tejido económico de uno de los países más ricos de América Latina.

La mujer de Nicolás Maduro, Cilia Flores, una abogada muy vinculada a la política, ha sido presidenta de la Asamblea Nacional y fiscal general cuando Maduro era vicepresidente en los años 90, persona fiel a Chávez que formó parte de su equipo de abogados, el que le sacó de la cárcel después del golpe de estado fallido de 1992. Estuvieron separados durante varios años, pero la abogada, 10 años mayor que él, volvió a aparecer a su lado durante la campaña electoral que le llevó a la presidencia por apenas 1,5 puntos de diferencia con el líder opositor Henrique Capriles.

Maduro ha descubierto su vena oculta de starmedia. Mientras Chávez contaba sus chascarrillos, muchos de ellos divertidos en su controvertida comparecencia semanal, Maduro incluso se ha arrancado a cantar la canción de moda Despacito versionándola a su estilo. Pero en vez de hacerse viral como preveía, los autores de la canción han desaprobado su uso para fines políticos.

Va a cumplir en breve 55 años y su círculo de poder se divide entre militares y políticos. Los primeros, divididos entre los retirados que formaron parte de la intentona golpista de Chavez y, los activos encargados de reprimir a los manifestantes. En el ámbito político, además de su mujer, destacan Tarek El Aissami, Delcy Rodriguez, la actual canciller, o Elías Jaua.

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