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El Congreso de Brasil vota si suspende a Michel Temer como presidente

Se vota la petición de la fiscalía para procesar al mandatario, investigado por haber montado -o por lo menos avalado- una red de sobornos

El presidente de Brasil, Michel Temer, durante un acto / ()

Esta votación es exactamente la misma que perdió Dilma Roussef hace 14 meses y con la que empezó su destitución, que después ya se haría definitiva. En el caso de Temer, es improbable que salga adelante la suspensión porque en las últimas semanas se ha dedicado a regar con dinero público las demandas políticas de los diputados que hoy tienen que votar.

Temer se ha reunido con hasta 160 diputados y ha liberado más de 650 millones de dólares del presupuesto para que financien proyectos en sus territorios. A cambio, esos diputados se habrían comprometido a votar en contra de elevar el caso de Temer al Supremo.

Para lo oposición, el presidente está comprando votos en la cámara para evitar el proceso por corrupción pasiva en el Supremo que, para juzgar a un presidente, necesita el aval de dos tercios del Congreso. Los diputados defensores de Temer insisten, sin embargo, en que votar contra Temer es ofender al presidente, que podría enfrentarse a una suspensión de su cargo durante seis meses si la votación prosperara.

Pero Temer, al contrario que su antecesora Dilma Roussef, sí parece contar con los apoyos suficientes para evitar el juicio. La oposición reconoce que no tienen aún los 342 votos que necesitan. Por eso algunos diputados opositores están planteando retrasar la votación, incluso no acudir a la cámara, para que no pueda empezar la sesión y ganar tiempo, aunque el presidente del congreso ya ha dicho que la votación se celebrará según lo previsto

La votación coincide con la decisión del juez Sergio Moro de abrir un nuevo caso, el sexto, contra el expresidente Lula da Silva. Hace tres semanas que fue condenado nueve años de cárcel por corrupción y blanqueo y ahora el juez le acusa de esos mismos delitos por, presuntamente, aceptar que varias constructoras pagaran la reforma de un inmueble que frecuentaba el expresidente. Lula afirma que se trata de una farsa judicial y para el Partido de los Trabajadores, que la apertura de este nuevo caso coincida con la votación en el congreso, prueba que en Brasil hay abierta una persecución política contra el expresidente.

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