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Adiós al gato más viejo del mundo

La esperanza de vida de los gatos domésticos es de unos 15

A sus 32 años, el gato británico Nutmeg, considerado como el más viejo del mundo, ha fallecido como consecuencia de sus dificultades respiratorias y una insuficiencia cardíaca que no ha podido superar. El felino atigrado ha tenido que ser sacrificado en el centro veterinario Westway Vets, al que acudían sus dueños Liz e Ian Finlay desde que el gato llegó a sus vidas cuando apenas tenía cinco años, con el objetivo de acabar con el sufrimiento del animal.

A través de una publicación de Facebook, el centro ha dado a conocer la noticia: "Westway Vets se lamenta en anunciar la muerte de 'Nutmeg' después de una vida increíblemente larga. Nuestras sentidas condolencias a Liz e Ian. Había llegado a cierta edad y sabía que era su hora de irse. Empezó a ponerse muy delgado y se rindió".

Un gato con cifras de récord

El gato llegó a las vidas de Liz e Ian en 1990, cuando apareció en el patio trasero de su vivienda. Tras acudir por primera vez al centro Westway Vets, los veterinarios le explicaron, basándose en el estado de sus dientes, que el gato tenía una edad aproximada de cinco años cuando fue adoptado por la familia. Desde entonces, el gato ha vivivdo durante 27 años en su casa de Blaydon, cerca de Newcastle.

No obstante, el pasado callejero de este gato ha provocado que el Libro Guinness de los Récords haya decidido no coronar al felino como el más viejo del mundo puesto que su edad no se puede confirmar. A pesar de contar con el apoyo del centro veterinario, que certificó la edad del gato, el libro de los récords ha decidido no otorgarle este galardón, que pertenece en la actualidad a Corduroy, un gato de 26 años que vive en Oregon (Estados Unidos).

"Era una mascota muy especial"

En declaraciones al blog Madness Hub, la pareja asegura estar devastada. La mujer explica que era una mascota muy querida y que todavía no se puede hacer a la idea de no volver a verle: "Siento que me han arrancado el corazón. Tenía un enorme carácter y era muy querido". Mientras tanto, su marido Ian recuerda que era un gato muy especial: "Casi no puedo describir lo mucho que le echamos de menos. Ha dejado un gran agujero en nuestras vidas, aunque seguimos sintiendo que su espíritu sigue con nosotros. Era una mascota tan especial...".

En lo que respecta al secreto de la longevidad del animal, Ian explica que la filosofía de vida del gato ha tenido mucho que ver: "Él no era nuestro gato, nosotros éramos sus seres humanos y él nunca nos dejó olvidar eso. Creo que ese fue el secreto de su larga vida". "Probablemente está ahí arriba haciendo travesuras".

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