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La España negra de Zuloaga era solo gris

La exposición 'Zuloaga en el París de la Belle Époque, 1889-1014' de la Fundación Mapfre reivindica una imagen más europea del artista, alejada de la etiqueta de 'pintor de la Generación del 98'

'Zuloaga en el París de la Belle Époque, 1889-1014' busca desmontar la imagen del artista de Éibar como ese pintor de la España negra vinculado a la generación de 98 y lo sitúa en París, en los años previos a la I Guerra Mundial, donde se relacionará con Santiago Rusiñol, Rodin, Degas o Picasso, y compartirá una visión moderna de la pintura y un gusto por el simbolismo que influirá en su obra. "No era el pintor del 98, es un pintor europeo que vive en París, que se plantea los mismos problemas que los artistas que vivían allí (...) No es solo uno de esos artistas españoles que a mitad del XIX viaja a París, sino que vive en París, se casa con una francesa y es aceptado por la sociedad parisina", señala Pablo Jiménez Burillo, director del área de cultura de la Fundación Mapfre y uno de los comisarios de la muestra.

Jiménez Burillo sostiene que Zuloaga gozará del éxito internacional pero no del reconocimiento en su casa, y su cuadro 'Víspera de la corrida' será rechazado por el comité español para viajar a la Exposición Universal de París, en 1900, por considerar que era un cuadro que "perpetuaba una imagen atrasada y estereotipada" del país. Jiménez Burillo cree que el pintor de Éibar siempre "ha sido víctima de un debate que nunca fue suyo acerca de cómo debe entenderse España".

Ignacio Zuloaga. 'Celestina' (1906)

Sin embargo, Zuloaga volverá a su país, se reencontrará con sus raíces y descubrirá la obra de El Greco, porque el pintor vasco llegó a la capital francesa "queriendo ser cosmopolita e introducirse en las modas parisinas, y ve cómo lo que se le pide y se le exige son los temas españoles, y vive un conflicto interno". Zuloaga hará entonces, explica, lo que hace "la gente en el mundo moderno" cuando tiene una crisis: "se va de viaje, necesita volver a España para reencontrarse, y ese es su viaje iniciático. Es un momento de reconciliación que le lleva a ser el Zuloaga más brillante, el Zuloaga que todavía está en París, pero que asume ya un tema español que está en el ambiente".

De ahí que se puedan ver 'La Celestina' y 'La enana' de Picasso junto a 'Celestina' y 'La enana doña Mercedes de Zuloaga, además de obras de Toulouse-Lautrec, Gauguin, Rodin o Émile Bernard, en esta exposición de un pintor que quiso ser cosmopolita y acabó reconciliándose con esos hombres austeros y mujeres con mantilla negra que pueblan (y mucho) sus pinturas.

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