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España mantiene separados desde hace cinco meses a una madre y un hijo llegados en dos pateras diferentes

  • El pequeño de 4 años fue rescatado en marzo en aguas de Melilla cuando viajaba con tu tía
  • La madre llegó a Andalucía un mes después y reclamó a su hijo pero a pesar de haber enviado pruebas de ADN o de acreditar el parentesco con documentos y fotografías sigue sin poder reunirse con su hijo
  • El Servicio de Protección de Menores de Melilla sigue sin responder a la petición de reunificación familiar, ni a las demandas ante la Fiscalía del Menor ni ante los juzgados que han presentado las ONG Women´s Link y La Merced de las Migraciones
  • El Defensor del Pueblo también se ha dirigido a las autoridades de Melilla para que permitan que se produzca la reunificación. Según ha podido saber la Cadena SER desde la Ciudad Autónoma han tardado un mes en responder que “siguen a la espera de sus propias pruebas de ADN”

“Llevo seis meses sin poder hablar con mi hijo. Lo necesito. No es nada fácil que a una madre le quiten a su hijo. Tengo que recuperarle, he hecho todo lo que me han pedido, he entregado toda la documentación que tengo y no me dejan ni siquiera hablar con él. Lo único que yo pido es que me devuelvan a mi hijo”, denuncia Oumo, esta madre natural de Costa de Marfil, totalmente desesperada.

Ella consiguió llegar en patera a Andalucía el 10 de abril, apenas un mes después de que su hijo Adraman, de tan solo 4 años, fuera rescatado en compañía de su tía cerca de Melilla cuando iban a bordo de una patera que se hundía. Salvamento Marítimo rescató al pequeño y a la hermana menor de Oumo y fueron trasladados a Melilla donde inmediatamente le quitaron al niño al no poder acreditar que fuera familiar y lo entregaron al Servicio de Protección del Menor de la Ciudad Autónoma.

Ambas pateras partieron de Marruecos, pero ante primera oportunidad de subirse a una patera a Oumou la pilló enferma en el bosque en el que estaban ocultos al otro lado de la frontera de Melilla, así que le pidió a su hermana que se llevara al niño para garantizar que al menos él tuviera una mejor vida. Oumou se recuperó y consiguió reunir el dinero para subirse a otra patera casi un mes después

Desde el momento mismo en el que pisé territorio español expliqué que mi hijo había llegado antes con mi hermana pequeña y que quería reunirme con él, se lo dije a la policía, solicité ayuda a las ONG, pedí que sacaran a mi hijo del centro y me lo devolvieran pero no lo aceptaron” lamenta Oumo en declaraciones a la Cadena SER.

Lleva 6 meses sin ni siquiera poder hablar con su hijo. Cinco desde que llegó a España más el mes en el que se quedó sola en Marruecos hasta que se subió a la patera. A pesar de que demandó reiteradamente que le trajeran a su hijo nadie le pidió nada hasta que ella misma emprendió la vía de las pruebas de ADN para que le hicieran caso, “quiero a mi hijo, es todo lo que les pido, estoy harta de tanto trámite, no pido nada más que me lo devuelvan, solo así volveríamos a ser felices. Estoy sola aquí, y estoy harta de llorar, hecho mucho de menos a mi niño, lo echo de menos” reclama esta madre desde Andalucía donde vive desde que llegó en patera al sur de España.

Aunque la normativa española obliga a las administraciones a llevar a cabo las pruebas oportunas en el caso que una madre como esta reclame la reagrupación familiar con su hijo no se llevó a cabo ningún trámite hasta que ella misma tomó la iniciativa de exigirlo. Con el asesoramiento de dos ONG inició esta batalla legal que sigue sin final, “le pedimos a las autoridades que devuelvan a su hijo, que cumplan con sus obligaciones que respeten los derechos humanos de ambos y que garanticen el derecho que tiene un hijo de estar con su madre y el derecho que tiene una madre de estar con su hijo” denuncia Teresa Fernández, abogada de Women’s Link que junto con la Fundación La Merced de las Migraciones están ayudando a Oumou desde el principio.

El Estado español no puede quedarse con los hijos e hijas de las mujeres migrantes por el simple hecho de que se encuentren en situación administrativa irregular. Eso es discriminación y racismo. Oumo está sufriendo y está muy preocupada por no saber cómo está su hijo y porque las autoridades puedan comenzar un proceso de adopción sin su consentimiento, como ya ha ocurrido en otras ocasiones”, explica Fernández.

Las ONG ayudaron a la madre a buscar un laboratorio donde le practicaron finalmente las pruebas y cuyos resultados con validez legal fueron enviados a Melilla. Unas pruebas de ADN, las mismas que se realizan para cualquier juzgado de familia o trámites consulares, que sin embargo el servicio del menor en Melilla se negó a aceptar y pidieron que le enviaran directamente una muestra de saliva . Ella se hizo las pruebas de ADN en un laboratorio de Andalucía , las autoridades de Melilla le dijeron a las ONG que no les servía y que les enviara “el palo con saliva “ y que ellos lo cotejarían. Esta nueva muestra fue enviada hace dos semanas y todavía sigue sin respuesta. Es más, en Melilla no se realizan pruebas de ADN por lo que han tenido que enviar esas muestras a Granada donde en teoría ya tendrían que tener los resultados.

“Me dijeron lo del ADN, me tomaron las muestras, las enviamos a Melilla, hemos hecho de todo, me dijeron que se tendría que comparar con las muestras de saliva de mi hijo, de todo, pero enviadas las pruebas, porque ellos dudan de que sea mi hijo, acaban diciendo que no, que esas pruebas no les valen y que les envíe mi saliva de nuevo y todavía nada. Son 6 meses sin hablar con él ni verle, estoy sufriendo mucho, solo quiero reunirme con mi hijo” insiste Oumo.

Está tan traumatizada que incluso quiere pedir perdón a las autoridades de Melilla por si esto ayudara a que le devolvieran al niño “en todo caso puedo decirle a los gobernantes de Melilla que si es necesario les pido mucho perdón, porque lo que quiero es que me lo devuelvan, echo mucho de menos a mi hijo, cada día, quiero estar con él, no quiero sufrir más. Me he llegado a preguntar si tengo que pedir perdón por haber enviado así a mi niño, si es necesario les pido perdón, pero estábamos muy necesitados, no había otra opción. No comprendo por qué estamos en esta situación pero si es necesario para que me lo devuelvan yo pido perdón al gobierno de Melilla “ asegura Oumou que dice que no soporta comerse la cabeza permanentemente pensando en cómo le está echando de menos su niño.

El Defensor del Pueblo exige que se permita el reencuentro

Hartas de la falta de respuesta de Melilla” las ONG llevaron el caso de Oumo ante la oficina del Defensor del Pueblo donde presentaron una queja el pasado 24 de agosto. La institución, que dirige en funciones Francisco Fernández Marugán, abrió la investigación de inmediato y pidió explicaciones a la Consejería de Bienestar Social de la Ciudad Autónoma de Melilla a la que preguntó “qué actuaciones habían emprendido para devolver al menor a la madre”.

Pero no ha sido hasta hace unos días, el 22 de septiembre, prácticamente un mes después, cuando las autoridades de Melilla han respondido al Defensor del Pueblo que “ tienen problemas graves para realizar las pruebas de ADN y que no daban validez a las enviadas por la madre, no se fían de ella “ aseguran fuentes del Defensor del Pueblo.

Desde esta institución aseguran a la SER que se van a dirigir de inmediato a las autoridades de la Ciudad Autónoma de Melilla ”para que aceleren las pruebas de ADN y que mientras permitan el contacto de la madre con el niño” aseguran estas fuentes que añaden que no es la primera vez que reciben quejas sobre este tipo de actuaciones de la Consejería de Bienestar Social melillense “ tenemos varias quejas diferentes por este comportamiento de Melilla en estos casos” concluyen.

De hecho, ya en el Informe Anual 2016 el Defensor del Pueblo denunciaba las demoras en los resultados de las pruebas de ADN que se realizan en Melilla:

"… tras las quejas recibidas por las demoras en los resultados de las pruebas de ADN, que se realizan en Melilla para garantizar el vínculo familiar de los menores que ingresaban en el CETI con sus progenitores y familiares. Como consecuencia de dicha actuación se comunicó que el tiempo medio era de dos semanas y, que en el año 2015, se habían realizado en Melilla 456 pruebas de ADN. Aún se encuentra en trámite una de las actuaciones iniciadas en 2016, tras la recepción de una queja en la que se separó a un menor de su madre al entrar en Melilla. En este caso, las pruebas de ADN se realizaron por la entidad de protección melillense, pese a que el Protocolo Marco de Menores no Acompañados prevé su realización por la policía nacional. El menor fue retirado de su madre hasta que se recibió el resultado de las pruebas, sin acceder a la solicitud de delegación provisional de la guarda del menor, a pesar de que la interesada presentó pasaporte argelino y certificado de nacimiento de su hijo. Una vez se recibió el resultado de las pruebas, tres semanas después, se reintegró al menor con su madre".

Fuentes del Defensor del Pueblo afirman que “lo que pasa en Melilla es que no cumplen con el protocolo, que dice que es la Policía Nacional quien debe realizar esas pruebas, ya que ellos las hacen con un laboratorio de la Universidad de Granada” detallan.

 

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