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El FBI podrá mantener en secreto cómo hackeó un iPhone usado en un acto terrorista

La agencia optó por hackear el teléfono del terrorista de San Bernardino, quien mató a 14 personas

Fotografía de un iPhone en cuya pantalla se lee: "Acceso prohibido" durante una manifestación en apoyo a la política de privacidad de la compañía tecnológica, en una tienda Apple en Nueva York / ()

En diciembre de 2015, un tiroteo en un centro para discapacitados y autistas en San Bernardino, California, acababa con la vida de un total de 14 personas. Horas más tarde, la policía abatía a un hombre y una mujer identificados como Syed Rizwan Farook, de 28 años, y Tashfeen Malik, de 27, tras una larga persecución.

Con el objetivo de conocer más acerca de los autores del tiroteo, la agencia trató de hackear uno de los teléfonos móviles relacionados con la matanza de San Bernardino. No obstante, esta acción requería una modificación del software de Apple, por lo que pidió a la compañía la creación de una "puerta trasera" para poder acceder al smartphone.

La herramienta de los 900.000 dólares

Sin embargo, la compañía, a través de un comunicado, aseguraba que esta petición suponía "un retroceso en el desarrollo de las medidas de seguridad y privacidad tomadas hasta ahora por la compañía". A pesar de que el FBI esgrimió que esta petición se limitaba al terminal de los atacantes, la empresa se negó puesto que temía que sentara un "mal precedente" y que acabara facilitando el acceso a otros teléfonos. No obstante, el FBI llegó a hackear el iPhone 5C gracias al trabajo de una compañía externa.

A finales de marzo de 2016, el FBI confirmaba que había logrado desbloquear el iPhone sin la ayuda de Apple. La agencia pagó 900.000 dólares para comprar una herramienta desarrollada por un tercero, aunque su nombre nunca llegó a salir a la luz.

Los medios de comunicación demandan al FBI

Tras hackear el teléfono móvil, tres medios de comunicación (Vice Media, USA Today y Associated Press) optaron por denunciar a la agencia por evitar el acceso a información sobre el proveedor que le proporcionó la herramienta para entrar al iPhone. Bajo su punto de vista, era importante saber quién era el proveedor y cuánto había pagado el FBI, puesto que no estaba claro cuántos móviles podrían ser hackeados.

Ahora, la juez Tanya Chutkan, responsable del caso, ha dado la razón a la agencia de seguridad, asegurando que revelar dicha información podría poner en riesgo la propiedad intelectual del proveedor. Al mismo tiempo, Chutkan también ha determinado que los métodos utilizados eran técnicas policiales confidenciales, por lo que la compañía no tendrá que revelar la identidad del mismo, tal y como explica en la sentencia.

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