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Una mujer logra un permiso remunerado de dos días para cuidar de su perra enferma

La empleada explicó que su perra también formaba parte de la familia

La mujer vence la batalla a la universidad. /

Una italiana ha conseguido que el juez le de la razón y que la Universidad Sapienza de Roma le haya concedido un permiso de dos días de trabajo remunerado después de negárselo al no considerar que la enfermedad de su compañera fuera lo suficientemente importante como para faltar al trabajo.

La mujer pidió dos días para cuidar de su perra Cucciola, quien se recuperaba de una intervención quirúrgica por un carcinoma. Desde que la adoptara tras encontrarla abandonada en un parque, la mujer y el setter inglés han creado un fuerte vínculo que ha llegado a un nuevo nivel después de que la italiana se quedara junto a ella tras los días posteriores a la operación.

Un caso polémico

No obstante, tal y como explica la mujer en el diario italiano La Stampa, no todo fue como debería. La mujer pidió un permiso remunerado a la Universidad Sapienza en Roma, donde trabaja como bibliotecaria: "Yo les pedí un permiso retribuido explicando honestamente que lo necesitaba para cuidar a mi perro enfermo".

A pesar de que pidió estos dos días remunerados para cuidar de su perra, la universidad se lo había descontado de sus vacaciones. A pesar de que disponía de suficientes días de vacaciones, la mujer quiso protestar puesto que entiende que cuidar de su perra debería tratarse como un permiso retribuido, igual que si se hubiera intervenido a un familiar: "Me enfadé por una cuestión de principios".

El caso llegó a los tribunales

Dado que la universidad no cedió, la bibliotecaria llevó el caso a los tribunales, donde contó con el apoyo de los abogados de la Liga Anti-Vivisección (LAV), una de las organizaciones europeas en defensa de los derechos animales más importantes de Europa.

El grupo de abogados aportó los informes veterinarios pertinentes, que recomendaban que alguien cuidara de la perra mientras se recuperaba de la intervención, y el hecho de que la demandante no tenía alternativas para cuidarlo puesto que vive sola con sus perros y no tenía a nadie con quién dejarlos.

Tras las pruebas demostradas por el grupo de abogados, el juez determinó que la mujer tenía el derecho de ausentarse esos dos días para cuidar a su animal de compañía. Además de por la norma laboral, el juez le dio la razón por el código penal italiano, que considera que abandonar a un animal a un "grave sufrimiento" conlleva penas de 10.000 euros y hasta un año de cárcel.

Lejos de recurrir, la universidad ha accedido a abonar esos dos días. Por lo tanto, esta mujer ha sentado un precedente para que, al menos en Italia, los familiares se puedan quedar con sus perros en caso de que estos necesiten atención y no puedan quedarse con terceras personas.  A pesar de ganar el juicio, la mujer pidió más apoyo por parte del Gobierno a aquellas personas que tienen animales: "Hay que mejorar la atención de la salud pública veterinaria del país."

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Cadena SER

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