De campeón del mundo a quedar el 35º y agrandar su leyenda

El alemán Jan Frodeno no pudo revalidar en Kona sus títulos de 2015 y 2016 a causa de una lesión, pero logró algo mucho más importante. Corrió casi todo el maratón lesionado para honrar a su deporte

El momento en el que un cabizbajo Jan Frondeno entra en meta /

Jan Frodeno es un triatleta especial. Este sábado en Kona buscaba su tercera corona mundial en el Ironman e incluso había dicho que "quedar segundo sería un fracaso", ese era el nivel de exigencia que se ponía el triatleta alemán. Todo empezó perfecto para él, saliendo de los primeros del agua y haciendo un gran sector ciclista.

Bajó de la bicicleta cuarto y todos daban por segura su victoria en la carrera a pie, pero algo pasó. Pronto Frodeno empezó a sentir problemas en la espalda y fue bajando el ritmo. Bajó y bajó hasta ponerse a andar, hasta sentarse en un banco a estirar la espalda. Todo eso bajo la atenta mirada de participantes y público que veían como el máximo favorito no ganaría este año.

Jan Frodeno hizo 39 kilómetros andando y corriendo despacio con el único objetivo de terminar y honrar a sus compañeros de carrera, tanto a los que ganaron como a los que no. Llegó a meta con un tiempo de nueve horas y 15 minutos, más un hora más tarde que el ganador. Pero el público recibió a Frodeno como si hubiera ganado, porque lo que hizo en Kona fue otro tipo de victoria. 

Su compatriota Patrick Lange ganó la prueba batiendo el récord de Craig Alexander de 2011. El germano lo hizo después de pasar al canadiense Lionel Sanders en los últimos cinco kilómetros de carrera a pie. En cuanto a los españoles, Iván Raña acabó 11º y Eneko Llanos 23º en una carrera en la que estuvieron en la pelea hasta la segunda mitad del sector ciclistas.

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