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Orgullo de ganadera

  • La organización 'Ganaderas en Red' ha ganado el Premio Extraordinario de Excelencia a la Innovación de Mujeres Rurales
  • Dos de sus integrantes reflexionan sobre la alimentación saludable y las ventajas de trabajar con ovejas, abejas o vacas

Las mujeres ganaderas también se hacen 'selfies', ¡pero a su manera! /

Guitarra española... ¡y cencerros! Pero en vez de aparecer Luis Fonsi junto al mar, sale una mujer pastoreando ovejas. Cuando Pilar Sebrango vio la versión del Despacito rebautizada como Mujeres al viento (en solo tres meses, el vídeo ya ha superado las 300.000 visualizaciones), pensó: "¡Yo también soy así!".

Por eso no tardó mucho en sumarse al grupo de WhatsApp de Ganaderas En Red (GER), la organización que acaba de ganar el Premio Extraordinario de Excelencia a la Innovación de Mujeres Rurales. "¡Ha sido un subidón!", cuenta por teléfono. "Nos hemos sentido muy orgullosas porque estamos consiguiendo que no se nos vea como a la señora del pueblo que lleva el pañuelo en la cabeza sino como a mujeres que quieren luchar por su trabajo, por su día a día y por el medio ambiente".

Pili —así le llaman— vive en Lerones, un pequeño pueblo cántabro que ronda los 30 habitantes. Por las mañanas, después de dejar a su hija en el autobús, sale a pastorear con las ovejas. Luego vuelve a casa, hace la comida y sale otra vez con las ovejas. Por la noche ayuda a su marido a limpiar la cuadra y, si hace falta, le echa una mano con los ordeños o los partos. Actividades que, en su mayoría, comparte con las 130 mujeres de GER. Todas ellas dedican su vida a la producción de alimentos de calidad (porque practican la ganadería extensiva), pero muchas veces con la sensación de que la sociedad no reconoce lo suficiente esa labor.

En su caso, el negocio familiar se apoya en la venta de carne, tanto de ternera como de cordero, pero en breve empezará también a vender Miel de Liébana. "Yo quería tener mi propio proyecto y vi que la apicultura era una muy buena salida para complementar los ingresos. ¡Ya tengo unas cuentas colmenas!", dice orgullosa.

Ana Lavín es otra de las integrantes de Ganaderas En Red. Ella vive en Socabarga (Cantabria), a los pies del Macizo Peña Cabarga. Un lugar que le permite vivir rodeada de arces, robles o castaños centenarios, pero a pocos minutos de la Bahía de Santander. Sus vacas, de hecho, se alimentan en el bosque ("en esta época, de bellotas y castañas"), pero al estar tan cerca de la ciudad pueden vivir de la venta directa en la carnicería familiar (Carne Natural Cabárceno-Socabarga: 659 620 599).

Las vacas de Socabarga, en el bosque. / ANA LAVÍN

Su oferta, sin embargo, no es como en la mayoría de comercios porque, para asegurarse de que venden todas las piezas, solo ofrecen packs indivisibles en los que combinan filetes, carne para guisar, carne picada y chuletas, a 10 euros/kilo. Un sistema que no despierta críticas, al contrario. ¡Agotan existencias!

"Pastora desde los seis años", Lavín dice haber notado un gran auge en la demanda de "productos de primera calidad", pero combina la actividad ganadera y comercial con visitas guiadas por el bosque, del que se declara enamorada. "Si alguien quiere venir, le buscamos un hotelito en la zona y hacemos rutas, visitamos el Parque"...

Pese a las dificultades que atraviesa el sector, haber apostado por la carne de animales criados en libertad —ternera, vaca viaja o buey— les permite "vivir como una familia normal y corriente", tener a un hijo estudiando en la universidad o, si les apetece, ir a ver el musical de El Rey León. Pero nunca todos juntos porque alguien tiene que quedarse cuidando a los animales: "¡No, jamás! Si hay feria en Reinosa, podemos ir dos. Pero los tres de golpe, ¡inadmisible!".

Lavín dice que las mujeres ganaderas son supermujeres y que la sociedad debería valorarlas más, pero mientras tanto disfruta con fascinación de la sabiduría de sus compañeras: "Una pone en WhatsApp que su vaca tiene tal problema en el ojo y, al momento, llegan mil respuestas. ¡Es increíble lo que saben!".

Pilar Sebrango no lleva la cuenta de los kilómetros que hace en busca de buenos pastos, pero asegura que lo están pasando "muy mal" por culpa de la sequía. Lo más complicado de su trabajo, de todas formas, es que a veces insistan en preguntarle por su marido, como si las mujeres no supieran gestionar el negocio.

Y al preguntarle por la alimentación, desde su doble faceta de ganadera y madre de una niña de cuatro años, dice sentirse muy afortunada por poder autoabastecerse de productos de calidad. "Podré tener otros problemas por ser mujer y vivir en el mundo rural, pero cuando veo la alimentación de los niños de ciudad, que comen bollitos industriales y se mueven menos, pienso: '¡Qué suerte!'. Mi hija no tiene ninguna alergia y nunca ha tomado antibióticos".

Premios de Excelencia a la Innovación para las Mujeres Rurales

Los premios, creados en 2010 y concedidos por el Ministerio de Agricultura y Pesca, Alimentación y Medio Ambiente (Mapama), "buscan fomentar la visibilidad de las actividades que desarrollan las mujeres rurales, dada su importancia para la fijación de población en el territorio". Este año también se han reconocido estos proyectos:

  • DIVERSIFICACIÓN DE LA ACTIVIDAD ECONÓMICA EN EL MEDIO RURAL: ASTURSABOR – Judith Naves Morán – Las Regueras (Asturias)
  • INNOVACIÓN EN LA ACTIVIDAD AGRARIA: DOMIÑA – Maite Sánchez Hernández. Goizueta (Navarra)
  • COMUNICACIÓN: Grupo Promotor Salmantino SA.
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