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Un Ballo in Maschera: una ópera entre dos continentes

Verdi tuvo que cambiar la ambientación de su obra de Estocolmo a Boston para evitar la censura

Escribir óperas en la Italia ocupada por el Imperio Austriaco no era cosa fácil. A Viena no le entusiasmaban nada las historias en las que los monarcas eran ridiculizados, engañados o -¡peor aún!- asesinados. Así que cuando Giuseppe Verdi presentó su obra Gustavo III, inspirada en el monarca sueco de ese mismo nombre tiroteado hasta la muerte por un grupo de conspiradores mientras participaba en una fiesta de disfraces, la respuesta de la censura fue… “no”.

Pero Verdi no es de los que se dejaban amilanar así que, igual que hizo con Rigoletto, le dio una vuelta al libretto para contar lo mismo, pero de forma que los censores no pudiesen reprocharle nada: en vez de ambientar la ópera en la europea Estocolmo, la trasladó a la americana Boston de la época colonial; en vez de tener como personaje central a un rey, el protagonista pasó a ser un gobernador; y así, en vez de Gustavo III, acabamos teniendo Un ballo in maschera, estrenada en 1859.

Aunque no es la ópera más conocida de Verdi, su belleza la atestigua uno de los tenores españoles del momento: Ismael Jordi, que nos atiende mientras prepara la Lucia de Lammermoor que va a cantar a mediados de noviembre en el Covent Garden: “Un ballo in maschera es de mis tres óperas preferidas, es un sueño para todo tenor poder algún día cantarla. Es difícil decantarme por alguna parte que me guste especialmente, porque me gustan todas; pero creo que el duo con la soprano Teco io sto y el aria Ma se m’è forza perderti son una auténtica delicia”.

La ópera, por lo tanto, tiene dos almas, y esto se manifiesta en que muchos montajes contemporáneos recuperan la ambientación sueca que Verdi quiso en primer lugar. Así que las ciudades de referencia para Un ballo in maschera son dos: Boston y Estocolmo, que conoceremos en nuestro programa gracias a dos guías locales extraordinarios.

Visitando Estocolmo

La Ópera Real de Suecia, en Estocolmo / Getty

Tom Kallene, “el sueco del programa Hoy por Hoy”, nos presenta algunos de los rincones de la capital de su país que, sin su ayuda, quizá no descubriríamos; tan auténticos, que nos promete que él siempre los visita cuando va para allá:

* Para comer, nos aconseja el restaurante Pelikan, en el barrio de Södermalm: “lo recomiendo para comer albóndigas buenas, no como las de Ikea”, afirma, acompañadas con una cerveza o un tradicional snaps. Además, está todo “a precios populares… para Estocolmo”, advierte.

* Thielska Galleriet: “Mi museo favorito”, dice Tom. Una colección privada pero abierta al público, que tiene, entre otras cosas, “la máscara funeraria de Nietzsche, entre retratos de Edvard Munch”. Además, como está a las afueras de la ciudad, tiene la ventaja de que se puede volver desde allí al centro en ferry, “una manera buena de conocer Estocolmo, una ciudad construida sobre islas”.

* La casa de August Strindberg, el gran dramaturgo sueco “pero que nunca ganó un Nobel”, lamenta Tom. Su residencia, en el centro de la ciudad, se puede visitar: “es maravilloso estar en las casas de la gente; puedes ver sus libros… incluso la cama en la que murió”. Es un museo pequeño, dice Tom: “se ve en media hora, pero es una aproximación fascinante a este escritor”.

Un paseo por Boston

Old State House, en Boston / Getty

Para visitar Boston, también contamos con las recomendaciones de un guía local: David Connell, portavoz de la Embajada de Estados Unidos en España y bostoniano de tercera generación: “mis abuelos llegaron a la ciudad desde Irlanda en 1915”, nos confía. De acuerdo con la ambientación de Un ballo in maschera, nos aconseja visitar algunos de los locales con más sabor colonial:

* Old State House: El Ayuntamiento, construido en 1723. “En este local estaba la sede del gobierno británico, y en 1770 se produjo una masacre por parte de los soldados británicos contra la gente que luchaba por la independencia”. Un lugar, por tanto, en el que podía haber residido el Riccardo de la ópera.

* Old North Church: una iglesia de 1730, clave también en la historia de la independencia de Estados Unidos: “En 1775, se apostaron en la torre dos soldados coloniales para ver por donde vendría el ataque británico: por la tierra o por el mar. Para informar a la gente, tenían una linterna en la que colocarían una vela si el ataque era por tierra, y dos si era por el mar. Por este episodio, tenemos una poesía muy famosa que se llama One if by Land, Two if by Sea”. Finalmente, los británicos atacaron por mar, y gracias al aviso de la linterna con dos velas los jinetes que esperaban para alertar a los pueblos vecinos pudieron informar de que el enemigo venía en barcos.

* El puerto: Lugar de la emblemática Tea Party en 1773: “los patriotas americanos, disfrazados de indios, destruyeron un cargamento de té que reposaba en las bodegas de los barcos británicos lanzando la mercancía al agua”. Era su forma de protestar contra los impuestos que imponían los ingleses, y es considerado un hito clave en el nacimiento de Estados Unidos.

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