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El caos en Oriente Próximo

El panorama político en la región vive días convulsos, con la dimisión del primer ministro del Líbano, la purga contra la corrupción en Arabia Saudí que ha llevado a 11 príncipes y varios ex ministros a la cárcel y las acusaciones del reino Saudí a Irán de ser los responsables subsidiarios por los misiles que desde Yemen han caído en territorio Saudí

Posters del Primer Ministro del Libano al Hariri , que ha dimitido de su cargo tras recibir presiones / ()

Hace una semana Arabia Saudí anunció que había derribado un misil lanzado desde Yemen hacia el aeropuerto de Riad, su capital. Culpó a los rebeldes huzies en Yemen, y a continuación a Hezbola. Recordamos que Hezbola es un partido milicia, el partido milicia todopoderoso en Líbano, que en ese juego de amistades en Oriente Próximo es aliado de Irán y por tanto de los rebeldes huzíes de Yemen,contra los que Arabia Saudí ha montado una guerra a la que ahora no encuentra salida.

Hace una semana también el primer ministro de Líbano, Saad Al Hariri, recibe una llamada de teléfono para presentarse ante el rey saudí. Tras reunirse con él anuncia su dimisión porque está recibiendo amenazas de muerte, de las que culpa en último término a Irán, al caos en Oriente Próximo. (No pierdan la cuenta: segunda mención a Irán).

Que dimita un primer ministro en Líbano es un problema, porque la coalición de gobierno es fruto de complicadísimos pactos entre intereses saudíes, sirios e iraníes. La respuesta desde las fuerzas políticas libaneses, casi con independencia de su filiación y alianzas externas, es pedir que Hariri vuelva al país y ocupe de nuevo el cargo. Y acusan a los saudíes de tenerle encerrado.

Se empieza a hablar de guerra. El presidente francés viaja por sorpresa a Riad para reunirse con un personaje del que todavía no hemos hablado: el príncipe heredero Mohamed bin Salman. Un joven de 32 años que se ha convertido en el nuevo hombre fuerte, que lleva meses con ajustes de cuentas internos en la cúpula saudí para fortalecer su futuro reinado. Pero que también está destrozando la conservadora, predecible y sutil diplomacia saudí por una especie de campaña de decisiones relámpago.

El príncipe Salmán tiene el apoyo de Trump, que acusa públicamente a Irán de ser el principal problema en Oriente Próximo. Desde su llegada a la Casa Blanca hace un año uno de sus mensajes más insistentes es el de denunciar el acuerdo nuclear con Irán. De nuevo Irán. Así que parece que sea lo que sea que pase en Líbano, no será allí donde le encontremos explicación.

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