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Viñetas en la Feria del Libro de Guadalajara

Los diálogos y conferencias que se celebran de manera simultanea en varios salones oficiales acogen un gentío

Jóvenes hacen cola frente a las cajas de la editorial Penguin Random House con el libro de CD9 en las manos. /

Aún no se han cortado las cintas inaugurales y más de un centenar de jóvenes hacen cola frente a las cajas de la editorial Penguin Random House con el libro de CD9 en las manos. Hay pilas de ejemplares a las salidas del stand, a 199 pesos ejemplar o lo que es lo mismo, poco menos de 10 euros.

La fila dura una exhalación, el tiempo necesario para que la excitación inicial permita darse cuenta de que bajo ningún concepto, los responsables de la editorial van a dejar que las pilas con esos libros puedan disminuir, así que el tiempo pase. 

La inauguración es más que una ceremonia. Si no se está, no se es nadie. Sobre el escenario y a la mesa presidencial se sientan, con un protocolo que da pereza desentrañar, una veintena de personas. La vista de la mesa , más larga que un día sin pan y a la que llaman “presidum”, hace presagiar una ceremonia eterna. Afortunadamente, sólo hablan 5 personas aunque se extienden más de lo necesario sobre todo cuando empiezan sus discursos con saludos que menciona por orden a casi todos los presentes (en la mesa).

Los invitados a la ceremonia que empieza a las 11 han sido citados a las 10 de la mañana para sentarse en un salón ordenado por colores (lazos distintivos en las patas de las sillas plegables). Cada invitación tiene una pegatina con un color. Las invitaciones están contadas. Las sillas y los lazos, también.

Los periodistas suelen estar apiñados en unas plataformas en las que no hay posibilidad de grabar sonido de línea alguna. Los micrófonos cuelgan de los altavoces enganchados con clips metálicos. Es más práctico que dejarlos sobre los altavoces, sobre todo para periodistas o técnicos bajitos.

J. TORRES

Unos ejecutivos pasean trajeados y con llamativos gemelos por el inmenso stand de su empresa multinacional, tan grande con una decena de las pequeñas editoriales que se apiñan en otro pabellón. Miran los libros que coloca y ordena una legión de trabajadores uniformados con camisetas de color chicle. Uno de ellos, se atreve a sugerir un lugar para colocar un título pero la mujer que trabaja en ese área le niega con la cabeza y el directivo, obediente, devuelve con cierta timidez (y rapidez) el ejemplar a su sito, que es el más conveniente. El directivo, acompañado de sus compañeros, inicia una prudente retirada.

 Hay vida más allá de las editoriales grandes, de las grandes multinacionales. Mucha más vida. Y muchas actividades paralelas a la programación oficial de la feria.

Los diálogos y conferencias que se celebran de manera simultanea en varios salones oficiales acogen un gentío. Son espectadores jóvenes. Y hay mucha mujer de mediana edad. El entusiasmo es desbordante. Muchos oyentes se quedan fuera de las salas.

Como en toda feria, hay poco espacio para descansar, salvo las escaleras, las cafeterías, restaurantes y una zona de pequeños asientos (no llegan a la categoría de sofás). Algunos buscan refugio en el pabellón de Madrid donde, desde luego, uno puede sentarse. La moqueta sintética, azul, carga los pies. Unas medias de compresión pueden ser una buena idea para evitar el cansancio.

Precios de las novelas de Almudena Grandes, colocadas por orden de publicación. Veinte pesos son un euro (aprox.). La edades, en edición bolsillo, 158. Las edades, tapa algo dura, 298. Los besos, 368. La tres bodas, 518. Los pacientes, 548

Orden de colocación en las estanterías: abajo, las obras más antiguas. Arriba, las más actuales. A nivel de los ojos, la última. Como en cualquier supermercado y con cualquier producto. Estrategia básica de ventas. Para lograr lo más barato, siempre hay que agacharse. Uno siempre tiende a extender la mano y se inclina por lo que supone el menor esfuerzo.

J. TORRES

Arte contra el estrés, paginas para colorear. Pizarra llena de adolescentes donde posan ante una cámara cuatro estudiantes de bachillerato general: Alejandro, de Colima y Víctor tienen 18 años. Miguel y Pablo, 16. Víctor pide con insistencia el envío de la foto a su móvil que, en la pantalla, lleva la foto de una escultural modelo femenina, desnuda.

Canal 12 de DF, emite en directo. Con un equipo numeroso. Todos los días lo hace. 2 cámaras, tres focos grandes, 2 presentadores. El rector de la poderosa UNAM (Universidad Nacional Autónoma de México) hace un análisis de la política cultural y su situación. ¡Deprimente! Es curioso escuchar que el definido como único intelectual del gabinete presidencial de México es el responsable de las políticas de salud.  

También oído durante los discursos de la inauguración: el libro digital no avanza. Lo asegura la directora de la feria que también afirma a la Cadena SER que en Barcelona ciudad hay más librerías que en toda la república mexicana.   

Viñetas II

En el pabellón de Madrid, ciudad invitada por la feria, se oye (y se ve en las pantallas de televisión) un sinfín sin fin con el chotis compuesto por el mexicano Agustín Lara (“Madrid, Madrid, Madrid, en México se piensa mucho en ti”).  

Los músicos de Vetusta Morla llegan tarde a la comida de gala ofrecida en el hotel para celebrar la inauguración de la FIL. No tienen mesa asignada así que deben repartirse entre varias para degustar un menú madrileño que incluye una salsa reducida con un tinto de Ribera de Duero y un helado de vainilla de México. ¡Madrid siempre generosa y acogedora! Ellos podrían haber parecido pulpos en garaje.

La escritora Elena Poniatowska habla durante la celebración del 50 aniversario del libro "Cien años de soledad", del escritor colombiano Gabriel García Márquez, en el marco de la trigésimo primera edición de la Feria Internacional del Libro (FIL). / Ulises Ruiz Basurto (EFE)

Una madre lee a sus dos hijos el nombre del ilustrador que firma ejemplares tras la columna. Infantil llaman a esta literatura. Para referirse, sin embargo, a la destinada a los mayores nadie utilizan el termino “literatura adulta”.

Una mujer de mediana edad, con bolsas de plástico a sus pies, ha logrado sentarse uno de los pocos banquitos que hay entre pabellón y pabellón. Lee abstraída, haciendo oídos sordos al ajetreo. Leyendas de Jalisco, de Ediciones Horus, le ha costado 20 pesos (1 euros), que es un precio rebajado en comparación con el que se puede lograr por internet. Ella no es de Guadalajara, pero se casó y aquí vive desde hace años. Suele visitar un establecimiento local de la cadena de librerías mexicanas Gonvill.

A primera hora de la mañana, hay pocos lectores en un stand editorial ocupado por el Mmnga que se encuentra en una ubicación excepcional. Los pocos que están son jóvenes de no más de 25 años. Hay editores turcos, alemanes, coreanos, británicos, indios… Uno puede encontrarse con ilustradores japoneses que hablan en inglés y también impresores de varios países. Inferencia lógica: hacer un libro en China y enviarlo a otro país tiene que ser muy barato.

Una extraña pareja. En los pasillos se ve paseando a una cenicienta vestida de azul acompañada por un ratón gris. Las estanterías del Centro de Kabbalah son preciosas. El stand está más que ordenado.

Un puesto vende películas en Dvd. De temática variada. Por ejemplo: de superación, de valores, musicales, películas románticas. Con precios variados y hasta ofertas (1 x 59’9. 3 x 100). Hay que rascar la superficie e ir más allá delo oficial. La feria también es eso. Y eso es lo que la hace muy popular entre los 800.000 visitantes esperados y otros que quisieran venir pero que no tienen medios para hacerlo.

Para llegar al centro de negocios hay que seguir las indicaciones . El salón de derechos está a su lado. Así lo indica un inmenso cartel en el que el nombre en inglés está escrito en caracteres más pequeños que los españoles.

El salón de derechos sin agentes, sin editores, sin personas deambulando por entre sus mesas presenta un aspecto decididamente desolador. Hay al menos 140 mesas redondas, cada una con tres sillas y una cajonera. Sobre cada mesa, un cartel con el nombre del agente y la clave wifi para usar durante toda la feria en todo el recinto ferial. ¡Ya solo eso vale un potosí!

La periodista y escritora española Rosa Montero participa durante una rueda de prensa en Guadalajara (México). / Carlos Zepeda (EFE)

Hay también un salón para profesionales donde se celebra un congreso internacional de traducción y unos coloquios internacionales de biblioteconomía. El programa organizado por el ayuntamiento de Madrid es agotador. Un sin parar.

En el pabellón de Madrid, un diálogo en el que participan periodistas, la conversación acaba con el tema “Cataluña”. ¿Cómo es posible haber acabado en esto si el tema era otro? 

Las ventas de literatura y temas LGTBI van bien (muchas gracias). Mili está contenta (librería Berkana de Madrid, editorial Egales) y Alberto y Gonzalo (Dos bigotes) alucinados con la acogida (y las ventas).

Juan Perro no para de hablar en la rueda de prensa que ofrece con Depedro un día antes de su concierto organizado por Madrid como capital invitada a la FIL. Su curiosidad intelectual le permite seguir explorando fronteras y estableciendo lazos de colaboración.

A Arturo Pérez Reverte le echa los tejos una mujer sin pudor alguno en un salón repleto de público. Muchas de las mujeres que allí están hubieran hecho lo mismo porque luego lo confiesan tras haberse apiñado emocionadas a su lado para hacerse una foto.

 En la conversación de Almudena Grandes con Luis García Montero (o viceversa), la pareja habla del amor, el matrimonio, el compromiso, la narración y la poesía. O viceversa. Un hombre y una mujer escuchan en segunda fila, arrobados y abrazados. Luego se besan. Con mucho cariño. ¡Tal cual la conversación!

Viñetas III (Cruzando el Atlántico)

Decenas de estudiantes trabajan para lograr que la feria pueda suceder. Algunos expresan su anhelo de visitar Madrid, lo cual es un sueño casi imposible para ellos porque pagar a Iberia o a Aeroméxico no está a su alcance. Hacen horas extraordinarias. De sol a sol. No pierden la sonrisa, el buen humor, la amabilidad. Y cuando, rendidos, los invitados se marchan de los pabellones a la noche, ellos continúan allí. Algunos incluso acuden a los conciertos organizados que se celebran en una carpa contigua. Todos tienen nombres y apellidos. Muchas veces, ni se les pregunta por ellos.

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