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Una bota, un calcentín y todo el horror de Auschwitz

Más de 600 objetos originales construyen el relato de horror del campo nazi en una exposición en Madrid

Vídeo promocional de la exposición. / Museo Estatal de Auschwitz-Birkenau

Un vagón de tren. Un barracón. Una alambrada. Literas. Gafas, mantas, cartas. Una bota con un calcetín dentro. Un juego de mesa antisemita con figuritas de madera. Uniformes de rayas. Uniformes de las SS. Una lata de gas Zyklon B. La mesa y el instrumental que usaba Mengele. Un zapato de mujer de color rojo.

Hebilla metálica de cinturón de las SS nazis, del Museo Estatal de Auschwitz-Birkenau / Pawel Sawicki

Son algunos de los más de 600 de objetos originales que construyen el relato de horror del campo de exterminio de Auschwitz. Muchos de ellos han salido por primera vez del Museo Estatal de Auschwitz-Birkenau, otros han sido cedidos por instituciones públicas y privadas, coleccionistas y supervivientes. Todos ellos forman parte de la exposición 'No hace mucho. No muy lejos' que acoge el Centro de Arte Canal de Madrid hasta junio de 2018 y que se abre con la célebre frase de George Santayana "aquellos que no recuerdan el pasado están condenados a repetirlo".

Luis Ferreiro, comisario de la muestra, recuerda que "Auschwitz ocurrió en el siglo xx, no estamos hablando de la Prehistoria, sucedió en el corazón de Europa, en el seno de la sociedad tecnológica y culturalmente más avanzada de su época".

El campo de exterminio de Auschwitz fue liberado hace 72 años, y allí murieron un millón cien mil personas, la mayoría judías. Esta exposición busca devolver la dignidad a esos objetos, al relato de las víctimas y al de los supervivientes, muy ancianos ya y cuya voz se va apagando. Ferreiro explica que "a medida que, desgraciadamente, van falleciendo los supervivientes. Estos objetos son las únicas voces vivas que nos quedan, se transforman en testimonios, son objetos cotidianos, pero queríamos devolverles la dignidad".

La muestra termina con una reproducción a escala real de la puerta de acceso a las cámaras de gas de los crematorios 2, 3, 4 y 5 del campo. Y, muy cerca, el poema de la escritora francesa y miembro de la resistencia Charlotte Delbo, superviviente del campo:

"Tú que pasas por aquí/ a ti te ruego / que hagas algo / que aprendas un paso de baile / algo que te dé el derecho / de estar vestido con tu piel y tu vello / aprende a caminar y a reír / porque no tendría sentido / a la postre / porque son muchos los que han muerto / mientras tú sigues vivo / y no haces nada con tu vida".

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