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Un grupo de personas desnudas juega al pillapilla en una cámara de gas

Organizaciones judías piden explicaciones por la exposición de un vídeo en un museo de Cracovia

Organizaciones judías y supervivientes del Holocausto han protestado ante Polonia por un vídeo en el que se muestra a personas desnudas durante más o menos 5 minutos jugando al famoso juego de niños: el pillapilla. La indignación se ha desatado debido a que están haciéndolo en un antiguo campo de concentración de Stutthof (el primero que se construyó), donde fueron asesinados 65 mil judíos.

El vídeo llamado 'Game of Tag' es una obra artística que vio la luz en 1999 pero la cual no salió al público hasta 2015 en el Museo de Arte Contemporáneo de Cracovia a pesar de las objeciones de Israel. El mensaje de Artur Żmijewski, director de la filmación, es tratar que las personas que han sido víctimas de el Holocausto se enfrenten a ello.

"La película muestra a un grupo de personas de diferentes edades jugando un juego aparentemente inocente (...) Esta yuxtaposición bastante chocante de un juego infantil por un lado y el recuerdo de uno de los mayores crímenes en la historia de la humanidad por el otro, crea una oportunidad para un intento terapéutico de superar el trauma del Holocausto en la conciencia colectiva" comenta el director en la presentación de su obra.

Una disputa que llega años después

Aunque la intención del autor no fuese mala, al tratarse de un tema bastante delicado ha levantado ampollas en aquellos grupos de judíos y víctimas del Holocausto. 

Organizaciones como el Centro Simon Wiesenthal, que investiga criminales de guerra nazis o la Organización  de Supervivientes del Holocausto en Israel  mandaron una carta expresa al presidente de Polonia pidiéndole explicaciones de por qué habían permitido que se expusiese ese vídeo y si Żmijewski tenía permiso para ello.

Además, en su declaración, recogida por The Times of Israel, comentan que si la queja llega años después es porque en ese momento no hubo críticas por parte de organismos oficiales de Polonia, pero en cuanto supieron dónde se había rodado este cortometraje, no dudaron en denunciarlo. El jefe del Centro Wiesenthal calificó la pieza en 2015 de "repugnante" y dijo que era "un insulto total a las víctimas y a cualquier persona con algún sentido de moralidad o integridad ".

A raiz de estas protestas, el museo de Cracovia decidió quitar la exposición aunque esto no duró mucho ya que días después volvió a instalarla defendiendo la libertad artística y de expresión.

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