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Piden la inhabilitación médica para asesinos como el de Nagore

  • Colectivos de mujeres creen necesario revisar la legislacion para regular los antecedentes penales de los médicos
  • Indignación tras conocerse que Diego Yllanes, en tercer grado, trabaja en una clínica psiquiátrica de Madrid
  • El Colegio de Médicos de Madrid confirma que está colegiado desde julio

Diego Yllanes, durante el juicio en el que fue condenado a doce de cárcel por el asesinato de Nagore Laffage. /

Tras mostrar su indignación y rechazo a que el asesino de Nagore Laffage trabaje en una clínica psiquiátrica privada de Madrid, estando cumpliendo todavía el tercer grado penitenciario, las asociaciones de mujeres hacen una reflexión. Plantean a la ministra de Sanidad y a los colegios de médicos la necesidad de una revisión de las leyes para ampliar la inhabilitación a delitos tan graves como el cometido por Diego Yllanes. 

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Los colectivos de lucha contra la violencia machista Andrea y Lunes Lilas instan a revisar las leyes que regulan los antecedentes penales de los profesionales médicos. El psiquiatra José Diego Yllanes, quien fue condenado a doce años y medio de prisión por el homicidio de la joven irunesa Nagore Laffage el 7 de julio de 2008, disfruta desde el pasado mes de julio de un tercer grado y ahora se ha sabido que trabaja en una clínica privada de Psiquiatría y Psicología de Madrid.

Esto ha llevado a los citados colectivos a solicitar una revisión de la legislación en la materia, ya que, según opinan en un comunicado, es "demasiado laxa". En este sentido, preguntan a los profesionales médicos si "pondrían su vida y su bienestar bajo el cuidado de alguien condenado por asesinar a una joven tras rechazar mantener relaciones sexuales con él".

"Así como todo el mundo ve muy claro que esté inhabilitado para la política y ejercer cargos públicos, sin embargo, para estar atendiendo a niñas y mujeres igual que Nagore parece que no hay problema, pensamos que este debate tiene que abrirse", señala Teresa Sáez, responsable de estos colectivos.

Apuntan que la única regulación legal que existe en la actualidad data de 2015 y contempla solo los delitos sexuales, acoso y abuso sexual, prostitución o trata de seres humanos, y solo es de obligado cumplimiento entre los profesionales del ámbito público que trabajen con niños y adolescentes. A su juicio este es "un gran agujero legal que deja fuera otros delitos igualmente graves como pueden ser los de homicidio, asesinato o similares".

Es por esto por lo que hacen un llamamiento tanto al Ministerio de Sanidad, como a los colegios profesionales y entidades sanitarias públicas y privadas para aumentar el ámbito de protección de esta ley a todos los pacientes e incluir otros delitos graves o muy graves como los ya citados.

Respecto al caso concreto de Yllanes, subrayan su "rechazo y decepción" tras conocer que el psiquiatra trabaja en una clínica, lo que achacan a la "aplicación de privilegios" por su estatus económico y social. "Esto refleja algo que ha marcado el caso Nagore desde el asesinato, los privilegios que ha tenido Yllanes por su posición. Cualquier otro condenado no podría ser contratado por una clínica, estando todavía cumpliendo condena" añade Teresa Sáez.

La contratación de Yllanes y la aparición de su nombre junto con el de restos de profesionales de la clínica en su página web ha generado malestar en las redes sociales y ha llevado a la dirección del centro a retirar su nombre y su imagen de la misma. Esa "contundente respuesta social" es valorada por las asociaciones, que esperan que el titular del centro tenga en cuenta "esta reacción social y no haga oídos sordos a las reclamaciones de la sociedad". Además de eliminarlo en la web del equipo asistencial, el director del centro Carlos Chiclana afirmó en un tuit que Yllanes no atiende a pacientes y que colabora en tareas de ayuda a la investigación. 

Yllanes mató a la joven Nagore Laffage en los Sanfermines de 2008. Acababa de cumplir 20 años. Era de Irún y quería ser enfermera. Estudió en Pamplona y realizaba prácticas en la Clínica Universitaria de Navarra, en el mismo sitio donde su verdugo hacía el MIR. Diego Yllanes, de 28 años era médico residente en el Departamento de Psquiatría. Solo se conocían de vista. Fue casual su encuentro la mañana del 7 de julio. Coincidieron entre las siete y las ocho de la mañana tras una noche de fiesta.

Se fueron juntos a la casa de Diego. Alli, él la desnudó de forma muy violenta y Nagore dijo NO temiendo que la violara. Opuso resistencia y entonces empezó el horror para la joven. Diego le dio una brutal paliza, la torturó y la estranguló. Su cuerpo presentaba 38 heridas, externas e internas. Intentó descuartizarla, le llegó a cortar un dedo y después envolvió el cadáver y limpió el piso a conciencia. Enterró a Nagore en un monte.

Pese a la atrocidad, Yllanes fue condenado a doce años y medio por homicidio con agravante de abuso de superioridad. Sin embargo, los jueces no vieron alevosía ni a la víctima indefensa y aplicaron como atenuante la confesión de los hechos y la intoxicación etílica. No fue calificado como asesinato ni como violencia de género. Yllanes cumplió en la cárcel ocho años y once meses. El pasado mes de julio salió de prisión, a donde solo va a dormir.

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