Pablo Messiez y eso de estar juntos

El director y dramaturgo argentino repone dos de sus obras en Madrid mientras prepara un estreno en el Lliure, en Buenos Aires y sueña con una 'Verbena de la paloma' que hable a los adolescentes

Pablo Messiez /

Dejó a un lado el patio andaluz y el color negro para leer a Lorca como un autor contemporáneo en unas Bodas de sangre a ritmo de Bambino que abrieron la temporada del Centro Dramático Nacional el pasado mes de octubre. Ultima el estreno de El tiempo que pasemos juntos, un texto que ha escrito para los jóvenes actores de La Kompanya del Lliure de Barcelona, le da vueltas a una zarzuela con verbena y una mirada adolescente y asiste con ilusión a la reposición en Madrid de dos de sus obras: He nacido para verte sonreir, en La Abadía y Todo el tiempo del mundo en el Pavón Teatro Kamikaze. En ambas, el argentino Pablo Messiez habla del tiempo, la memoria y cómo las palabras nos construyen cuando estamos juntos. Y cuando dejamos de estarlo. 

Imagen de la obra 'He nacido para verte sonreir' / Teatro de La Abadía

El tiempo como ideología. "Me interesa el tiempo porque no sé lo que es, me parece una cosa muy misteriosa. Hago teatro y en el teatro trabajamos con el tiempo, el espacio y la presencia. El tiempo está tan naturalizado, decimos te veo en cinco minutos y es un modo de domesticación de la realidad, es una ideología que lo toma todo y no se presenta como tal, pero cuando uno piensa en la experiencia subjetiva del tiempo, lo que dura una espera en el dentista o esperar para ver una obra de Pina Bausch, uno se da cuenta de que el tiempo es otra cosa y es una convención".

La primera vez: "Me invitó Lluis Pasqual a conocer a los chicos de La Kompanya Lliure, me propuso hacer un taller para ellos y estuvimos trabajando el año pasado sobre la idea de las primeras veces, y me encontré con actores y actrices extraordinarios. Ya conociéndoles pude escribir para ellos, y acabo de terminar el primer borrador y estoy muy contento. Se titula El tiempo que estemos juntos y el espectador ve en un espacio, la típica casa de una abuela, dos tiempos superpuestos: en un espacio, la historia de un amor, la historia de una pareja que se muda a una casa, luego la cosa empieza a ir mal y termina. En el otro espacio, un grupo de gente, de personas que por distintos motivos han perdido su relación de deseo con la vida, el sentido, y se juntan para intentar recuperarlo poniendo a prueba hipótesis. Por ejemplo, hipótesis como si estamos corriendo sin parar siete horas, ese cansancio quizá nos revele algo de nuestro deseo. Es muy curioso lo que pasa al ver estos dos mundos tan distintos y superpuestos en esta obra, que es una historia sobre estar juntos, sobre la convivencia". El temps que estiguem junts (El tiempo que estemos juntos) se estrena el 16 de febrero en el Espai Lliure de Montjuïc, en Barcelona.

Imagen de la obra 'Todo el tiempo del mundo' / Pavón Teatro Kamikaze

Las palabras y qué ocurre antes y después de ellas: "Esto está muy presente en El tiempo que estemos juntos: la pregunta de si para estar juntos hay que hablar o hay que callar. La pareja sostiene que hay que hablar para construir un nosotros y los otros, algunos dicen que sí y otros que no, que se necesita callar para que la palabra vuelva a ser necesaria. Y en esa tensión entre hablar y callar está el mundo de la función. En cambio, en He nacido para verte sonreir, la madre no soporta los silencios del hijo pero yo veo en ella cómo reconstruye los hechos en una necesidad de entender y de saber si su decisión es la correcta, si puede atreverse a seguir viviendo sin su hijo".

La vida como materia (prima): "Trato siempre de ponerme en juego y de pedirle a los actores que lo hagan también, para mí eso es hacer teatro, que lo que pase nos sorprenda, que no haya plan previo, y ver qué se da en ese encuentro. En la obra Todo el tiempo del mundo, el material biográfico fue de donde se nutrió la escritura, la materia prima total. Yo no tengo formación de dramaturgo y no tengo el impulso de escribir si no nace de algo que yo conozco".

Pablo Messiez en una imagen de archivo

Una verbena y una noche tropical: "No se puede contar mucho pero sí, en 2019 voy a hacer La Verbena de la Paloma en el Teatro de la Zarzuela. Con Bodas de sangre pasaron cosas sorprendentes con los chicos, con el público de los institutos, me llegaron muchas cartas y comentarios sobre su experiencia, y tengo ganas de hacer esto y me planteo esa pregunta que me hago cada vez: qué sentido tiene hacer esto. Uno ve esas letras tan machistas y esa música que es preciosa y se pregunta por qué hay que decir esto. Más que actualizar la zarzuela, me gustaría que funcionara por contraste, y voy a preguntar a los adolescentes qué opinan sobre algunos temas y que eso dialogue con la función". Pero antes, Messiez estrenará en el Teatro San Martín de Buenos Aires la obra Cae la noche tropical, con versión de Santiago Loza de la novela homónima de Manuel Puig, con Fernanda Orazi en el reparto.

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