¿Hay alguna ventaja en estar casado antes de tener un hijo?

Una abogada experta en Derecho de familia despeja las dudas

La cifra de hijos nacidos fuera del matrimonio no para de crecer /

Del mismo modo que muchas veces no están claras las diferencias entre matrimonio y pareja de hecho, también surgen muchas dudas respecto al estado civil cuando se va a tener un hijo. Cada vez más parejas optan por tener descendencia sin estar casados, de hecho, en países como Estonia, Eslovenia, Bulgaria, Francia, Suecia o Bélgica los hijos extramatrimoniales son ya mayoría.

Informe de la evolución de la familia en Europa en 2014 / INSTITUTO DE POLÍTICA FAMILIAR

En España, la cifra de hijos nacidos de padres que no están casados se incrementa cada año. Según datos del Instituto de Política Familiar, el 45% de los niños que nacieron en 2016 eran de padres que no estaban casados. En el año 2000, suponían el 17% de los nacimientos y en 1980 tan sólo el 4% de los hijos eran extramatrimoniales. A falta de conocer los datos del año pasado y saber si en 2017 ya eran mayoría en el conjunto del país, comunidades como Canarias ya superaba en 2014 los nacimientos fuera del matrimonio con un 60%.

El matrimonio conlleva una serie de beneficios fiscales y prestaciones que son de sobra conocidas. Hace no tanto, también marcaba el inicio de una vida en familia pero esto ya no es así y los datos lo demuestran, aunque en algunos aspectos pueda ser más ventajoso estar casado si se va a tener un hijo:

Complicación en el parto

Una de las primeras diferencias podría surgir en el momento del parto pero sólo en el caso de una situación extrema, si hubiera que tomar una decisión sobre la madre o el bebé en los primeros momentos de vida. Según dispone la ley 41/2002, “se otorgará el consentimiento por representación cuando el paciente no sea capaz de tomar decisiones, a criterio del médico responsable de la asistencia, o su estado físico o psíquico no le permita hacerse cargo de su situación. Si el paciente carece de representante legal, el consentimiento lo prestarán las personas vinculadas a él por razones familiares o de hecho”. Como hasta el momento del registro, no existe vinculación del padre con ese hijo y tampoco hay vinculación legal con la madre, en caso de discrepancia con los familiares, la decisión que será tomada en cuenta por los médicos será a la de los familiares.

En cualquier caso, varios médicos consultados coinciden en que eso sólo ocurre en casos muy extremos en los que haya tiempo para tomar una decisión meditada: “En urgencias obstétricas no suele haber mucho tiempo para investigar el estado civil y simplemente se informa a la pareja”, reconoce una ginecóloga. Además, la ley especifica que “los facultativos podrán llevar a cabo las intervenciones clínicas indispensables en favor de la salud del paciente, sin necesidad de contar con su consentimiento, cuando existe riesgo para la salud pública o riesgo inmediato grave para la integridad física o psíquica del enfermo”.

En cualquier caso, la paciente puede firmar un consentimiento previo en el hospital para designar a la persona elegida como representante, sin que ésta no sea su marido o pareja de hecho. Incluso, como señala la abogada especializada en Derecho de Familia Paloma Zabalgo, “para mayor cautela siempre se puede acudir a un notario hacer el reconocimiento de la filiación y del posterior nacimiento, y si pasa algo, otorgar la representación legal a tu pareja, el padre, para la adopción de decisiones”.

Inscripción del bebé en el Registro Civil

Aquí es donde existe la principal diferencia aunque desde que se puede registrar al bebé en el propio hospital (público) se han facilitado mucho las cosas para las parejas que no están casadas. “En los matrimonios existe una presunción de paternidad y el padre puede acudir solo al registro con el Libro de Familia para la inscripción del nacimiento pero si los padres no están casados deben comparecer los dos, porque la determinación de la filiación en el caso de la madre es por parto y la del padre por reconocimiento en el registro, que es el momento en el que se determina legalmente”, explica Paloma Zabalgo.

Otra de las cosas que pueden ocurrir es que el padre se niegue a reconocer al hijo tras el parto, algo que puede pasar estando o no la pareja casada, lo único que variará aquí será la forma de enfrentarlo. En el caso de estar casados, el Código Civil establece que “se presumen hijos del marido los nacidos después de la celebración del matrimonio y antes de los 300 días siguientes a su disolución o a la separación legal o de hecho de los cónyuges”, por lo que si el padre casado no reconoce a ese hijo como suyo debe impugnar esa presunción de filiación. En el caso de la negativa del padre al no estar casados, la madre será la que deberá acudir a un proceso judicial para demostrar quién es el padre.

Igualdad jurídica

El texto original del Codigo Civil (de 1889) distinguía a los hijos "ilegítimos", nacidos fuera del matrimonio cuando uno de los progenitores tenía el impedimento de no poder casarse por estarlo ya, y los llamados hijos "adulterinos", que no tenían derecho a ser reconocidos, ni a llevar los apellidos del padre ni a la legítima sucesoria, entre otras cosas. Solo podían reclamar alimentos. Esa discriminación se eliminó con la modificación del Código Civil: “Los hijos matrimoniales, no matrimoniales o adoptivos tienen los mismos efectos y aunque, el padre esté casado con otra persona, puede reconocer al hijo sin impedimento ninguno”, señala la abogada. Por tanto, el tratamiento legal para un hijo es idéntico para hijos dentro y fuera del matrimonio en todos los aspectos (herencia, patria potestad, etc.) y el artículo 39 de la Constitución especifica que “los poderes públicos aseguran la protección social, económica y jurídica de la familia. Los poderes públicos aseguran, asimismo, la protección integral de los hijos, iguales éstos ante la ley con independencia de su filiación, y de las madres, cualquiera que sea su estado civil”.

Estabilidad familiar

Es complicado hacer una comparativa entre lo que duran los matrimonios y las parejas que no están registradas, entre otras cosas, porque ahí caben muchos tipos de relaciones. Cuando hay hijos de por medio, en caso de ruptura de una pareja, el proceso judicial es exactamente el mismo. Por eso, en ese caso sí se pueden equiparar las estadísticas de la custodia compartida en separaciones, nulidades y divorcios, y por otro lado, la de procedimientos de medidas paternofiliales. “Hay quien dice que los divorcios se han reducido pero lo cierto es que si por ejemplo ante llegaban al despacho 40 divorcios, ahora 20 tienen que ver con medidas paternofiliales y 20 con custodias compartidas de matrimonios que se rompen”, dice la abogada Paloma Zabalgo.

En caso de separación

Cuando hay hijos menores, no se puede distinguir entre un proceso de divorcio y un proceso de medidas paternofiliales. “No hay un proceso más difícil por el hecho de estar o no casado. Cuando hay hijos siempre es un proceso judicial contencioso difícil. En el caso de divorcio, entrarán otras medidas en juego como la pensión compensatoria o el régimen de gananciales”, apunta la abogada.

Tras el fallecimiento de uno de los padres

La pensión de viudedad no es un derecho del niño pero de forma indirecta sí afecta a los hijos de una pareja. En caso de que fallezca uno de los padres, el niño recibirá su pensión de orfandad independientemente de si los padres están casados o no pero el cónyuge no recibirá la pensión de viudedad a no ser que haya matrimonio previo o la pareja de hecho cumpla los requisitos para ese supuesto, lo que afectaría a la economía familiar en su conjunto.

El matrimonio también establece que, en caso de fallecimiento del cónyuge, cuando existen hijos, al otro cónyuge le corresponde el usufructo de un tercio de la mejora. En caso de fallecimiento repentino, una pareja de hecho que no esté inscrita y no haya realizado testamento no podrá disfrutar de ese derecho. Pero, como señala la abogada Paloma Zabalgo, aquí entran en juego “todos los derechos patrimoniales entre las partes” y tampoco hay que olvidar que, a pesar del usufructo, “hay hijos que han obligado a vender a la madre” porque, en el Código Civil, los hijos son herederos forzosos.

Conclusiones

“El matrimonio establece la existencia de una serie de derechos y obligaciones entre los cónyuges, pero frente a los hijos, los derechos y obligaciones de los padres son exactamente los mismos, exista matrimonio o no”, concluye Zabalgo. Por tanto, la única diferencia es que a la hora del registro, si no se ha podido hacer en el hospital, tendrá que ir también la madre a hacer los trámites.

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