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¿Por qué confundes a la gente?

Tranquilo, hay razones que lo explican

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A todos nos ha pasado que nos han confundido con alguien por la calle o nosotros mismos hemos creído encontrar el doble de algún familiar o amigo. Cuando esto ocurre creemos que un milagro ha sucedido, pero es más probable de lo que parece.

¿Por qué nos asemejamos?

La genética entra en juego cuando hablamos de los rasgos comunes y es por eso que los pertenecientes a la misma familia guardan muchas similitudes físicas, incluso cuando se trata de parientes lejanos. Hay rasgos físicos que forman parte de nuestra herencia genética y, como su nombre indica, los heredamos; el color de los ojos, la nariz, el grosor de los labios, etc... Por lo general, es fácil distinguir a los pertenecientes de la misma familia y, por eso, es común confundir a ciertas personas con sus hermanos o hermanas o ver la enorme similitud que guardan con su padre, madre, tío, abuelo...

Ariel Skelley (Getty Images)

Pero no sólo en las familias encontramos caras o rasgos parecidos, sino que la procedencia tiene mucho que ver ya que sólo hace falta echar un vistazo a la población de cada país o zona geográfica para destacar las características físicas comunes que comparten. Esto se debe a la evolución y la genética y se demuestra en ejemplos como la composición realizada por Collin Spears donde, a través de la mezcla de rostros femeninos y masculinos de cada país, sacó una cara que representaba los rasgos más coincidentes.

Mezcla de rostros femeninos por países realizado por Collin Spears a través de FaceResearch.org / 9GAG.com

Aunque si hablamos de espacios más reducidos, el profesor de antropología del Centro Universitario Villanueva, Miguel Ángel Martín Cárdaba, dice que hay alumnos a los que le cuesta diferenciar: "No me sé su nombre porque tienen una cara sin ningún rasgo que les diferencie y se parecen mucho a otros . A veces es el propio entorno el que define lo que es una cara común".

¿Compartimos gestos?

Según el psicólogo Bertrand Regader "los gestos también es algo que podemos compartir y por lo que podemos confundir a las personas. Hay gestos que asimilamos desde pequeños", añade. "Los adquirimos por imitación al igual que el habla en la niñez". Y los gestos, como los rasgos físicos, tienen un carácter cultural y pueden variar de un país a otro, como la forma de negar con la cabeza o saludar.

Nevena1987 (Getty Images)

¿Podemos hablar igual que otras personas?

Aunque la voz responde a una cuestión anatómica, Regader responde que somos capaces de copiar sin querer la forma de hablar, la entonación de la voz o incluso las expresiones que utilizamos. Esto sucede dentro del entorno familiar o en determinados grupos donde nos movemos. "Yo no hablo igual con mis amigos que en una entrevista de trabajo". Por eso es habitual que haya frases o formas de hablar que sean idénticas a las de otras personas con quienes compartimos el entorno y por lo que podamos escuchar aquello de "hablas igual que..."

¿Es posible tener un doble?

El mismo psicólogo responde a esta cuestión aclarando que es prácticamente imposible que tengamos un doble idéntico ya que, una simple diferencia entre la distancia de las cejas, descartaría esta posibilidad. "Es una casualidad remota que dos personas en el mundo tengan la misma voz o mismos rasgos faciales. Idénticos no, similares sí", dice Regader.

kumikomini (Getty Images)

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