Un Shakespeare ciego de tripis

La compañía gallega Voadora llega al Centro Dramático Nacional con una visión lisérgica de 'Sueño de una noche de verano'

"Nadie me quiere, nadie me folla, nadie me ve. Ni siquiera doy asco, no doy nada. No despierto nada a nadie. Ni los perros me quieren follar. Hasta Demetrio, mi hombre, te desea", le dice Helena (Anaël Snoek) a Hermia (Janet Novas) en el 'Sueño de una noche de verano' que lleva a escena Voadora. Las dos van vestidas de novia.

Planteado como un viaje "de tripi, lisérgico", la compañía gallega sitúa el texto de Shakespeare en una boda, en un lugar donde siempre es verano, donde todos beben gin tonics, donde todo es  de color rosa y los personajes parecen las figuritas de una tarta de merengue. Marta Pazos es la directora del montaje: "Es tan duro lo que se dice que yo, en la puesta en escena, jugué a todo lo contrario, a que todo pasara en un gran merengue rosa". Pazos, también directora artística y dramaturga de la compañía, explica que "todo es como una gran tarta que se abre".

Con versión del chileno Marco Layera, este 'Sueño de una noche de verano' habla, escribe Pazos, "de la libertad de escoger: escoger dónde perderte, escoger a quién amar, escoger qué hacer con tu cuerpo". Voadora celebra sus diez años de trayectoria con una historia sobre la identidad. Y sobre el escenario, 4 actores, 4 actrices y una novena persona, ajena al mundo artístico: "Decidimos que el tránsito era el protagonista de este espectáculo y también el binomio realidad-ficción, y ahí apareció la necesidad de que la novena persona que formara parte del elenco fuera una persona transgénero, que no tuviera nada que ver con el espectáculo y que hubiera nacido después de la Transición española".

Y esa novena persona que se incorporó al reparto de este 'Sueño de una noche de verano' nació en 1987, es militar de las Fuerzas Armadas Españolas. Es activista trans y batería trash-metal. Nunca había ido a ver una obra de teatro y es la primera vez que se sube a un escenario. Cuando firmó el contrato con la compañía se llamaba Héctor. Ahora es Paris Lákryma. Interpreta a Starveling y habla sin problemas de su transición personal: "Soy una persona trans que lleva dos años y medio de transición, pero me he pasado 28 años de mi vida creyendo que era un hombre de una forma equivocada". Lákryma explica que desde que empezó su transición "la vida es más amplia, la música tiene más matices, la vida tiene más colores, todo es mucho más disfrutable, es vivir a un nivel de plenitud que no tiene nada que ver con lo anterior".

Nos preguntamos, dice la directora, "qué impacto puede tener que hoy llegues a tu casa y le digas a tu padre, como hace Hermia, que te quieres casar con un hombre que tiene vagina". Pazos añade: "Shakespeare concibió este texto en 1595 para ser representado en una boda real, así que vamos a casarnos. Pero no nos casaremos con nadie. Nos quedaremos en medio. Así podremos tenerlo todo".

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