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JUICIO A LA FINANCIACIÓN DEL PP EN LA GÜRTEL

El testimonio "más inverosímil" de un cargo del PP en la Gürtel

  • El exvicesecretario de organización del PP valenciano, David Serra, incurre en continuas contradicciones en su declaración como acusado en el juicio por la financiación ilegal a cuenta de la Gürtel
  • Según fuentes del procedimiento, “pocas veces se ha oído un testimonio más inverosímil ante un tribunal” que el de Serra, quien llamaba “magdalenas o bizcochos” al dinero en sus conversaciones con la trama. Como cualquier “organización peculiar”, respondía con sorna el magistrado

Fotografía tomada del monitor de la sala de prensa de la Audiencia Nacional, de la declaración del ex vicesecretario del PP valenciano David Serra, durante el juicio por la supuesta financiación ilegal del PP de Valencia a través de la trama Gürtel / ()

Con gesto serio y vestimenta sobria, el acusado exvicesecretario de organización del PP valenciano, David Serra, iniciaba su alocución este miércoles ante el tribunal del caso Gürtel con una prometedora declaración de intenciones: iba a colaborar y a decir “toda la verdad”. Pasadas más de tres horas de interrogatorio, “con dificultad” pudo extraerse “una sola afirmación cierta” de su testimonio. El “más inverosímil que se recuerda” ante un tribunal, según fuentes del procedimiento.

Comenzó David Serra, a quien la Fiscalía pide más de 7 años de cárcel por delitos electorales y falsedad documental, negando conocimiento alguno de la existencia de “pagos en b” en el PP valenciano, al tiempo que trasladaba a Ricardo Costa cualquier responsabilidad en materia de contratación, gestión, supervisión o pagos de los actos de campaña a Orange Market, la marca valenciana de la Gürtel. Pero pronto la fiscal Anticorrupción, Miriam Segura, le hizo incurrir en la primera de la larga lista de contradicciones en las que incurrió, y casi siempre con el mismo método: exhibición de documentación o grabación de conversación telefónica al aludido, en la que operaba de forma distinta a la expresada en el juicio.

El exvicesecretario de organización del PP sostuvo que en los actos se dedicaba a “aplaudir y a llenarlos” porque había “otras personas” que se encargaban de encargarlos y supervisar que cumplían las condiciones exigidas por el cliente. Y en ese momento la Sala pudo escuchar una conversación telefónica de Serra con “El Bigotes”, en la que el cargo del PP se interesaba por el tipo de mesa a instalar en un acto, la trasera de gomaespuma, el lema a exhibir y su tamaño.

"Entonces, usted no sabía nada"

David Serra era el responsable de organización pero “no sabía nada”, tal y como le ha espetado el magistrado José María Vázquez Honrubia. “Nada” de facturas o talones girados a la Gürtel, aunque los firmase, ni de los correos electrónicos enviados por la organización criminal a su cuenta personal. Serra ha llegado a decir que o bien no los abría, o que los remitía de inmediato a Ricardo Costa sin leerlos al entender que se los habrían mandado a él por error. Una respuesta difícil de creer para la fiscal, porque los correos iban dirigidos a los dos: tanto a Costa como a David Serra. Y ambos eran quienes tenían facultad y firma para aprobar los pagos.

Por negar, el exvicesecretario de organización negó que conociera la contabilidad del PP de Valencia y manifestó rotundo que “jamás” supo que determinadas empresas contratistas con la administración pagaban con facturas falsas a la Gürtel los actos que ésta organizaba para el PP, ni que intercediera ante ellas a favor de la trama.

Pero de nuevo quedó en evidencia al mostrársele las conversaciones telefónicas grabadas entre el propio Serra y el empresario corrupto confeso, Enrique Ortiz, en las que el exalto cargo del PP valenciano apremiaba al constructor a realizar pagos a la trama.

"Magdalenas” y “bizcochos"

Conversaciones en las que, siguiendo la terminología típica en este tipo de casos, los interlocutores se expresaban de forma críptica, y eran empleados eufemismos a la hora de hablar de dinero, al que Serra se refería como “las magdalenas” o los “bizcochos”. Llegado este punto, el magistrado ha preguntado a Serra por qué empleaba esta terminología, y ante las dificultades del acusado para explicarlo, José María Vázquez ha concluido que eran las formas de una “organización peculiar”. Según fuentes jurídicas, “con sorna y a conciencia”, el juez ha empleado tal adjetivo en lugar del apropiado para estos casos: “criminal”.

David Serra ha acabado reconociendo que “solo en este caso” intercedió entre un empresario y la Gürtel para que cobrara una deuda, y lo hizo porque no sabía que en realidad, se trataba de una deuda del PP que estaba abonando el constructor. Él estaba convencido, de que era un caso entre dos empresas en el que nada tenía que ver el Partido Popular, y ayudó a Álvaro Pérez “El Bigotes” porque “vino llorando” a su despacho. “Un momento”, le interrumpía Vázquez Honrubia, “¿qué hacía un cargo del PP mediando entre dos empresas privadas para resolver una deuda?”. “Me lo ordenó mi superior Ricardo Costa”, ha acertado a decir David Serra. “¿Y no le extrañó que el secretario general del PP valenciano estuviera haciendo de gestor de cobros de una empresa privada que se llama Orange Market con un amigo suyo que es adjudicatario de obras con la Generalitat valenciana, no le pregunta usted nada, no sospecha nada sobre por qué está haciendo esa tarea?”, ha añadido el Abogado del Estado, Edmundo Bal.

La respuesta, siempre idéntica: “Me lo ordenaba Ricardo Costa”, el exsecretario general del PPCV que confesó la financiación en negro, de quien se han apartado el resto de acusados del partido en el banquillo de los acusados y a quien han convertido en chivo expiatorio “de sus propios pecados”, según fuentes del caso.

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