El Tribunal de Cuentas advierte de fallos en el control de Casa Mediterráneo

Describe numerosas irregularidades en esta institución pública, con sede en Alicante, bajo la dirección de Almudena Muñoz Guajardo

Recreación del proyecto para rehabilitar la antigua estación de Benalúa en alicante como sede de Casa Mediterráneo /

Lo que el Tribunal de Cuentas se ha encontrado al revisar la documentación de Casa Mediterráneo queda reflejado en esta frase: "los estados financieros [...] correspondientes a los ejercicios 2014 y 2015 no expresan la imagen fiel de la entidad". Es decir, en este informe se recoge un abanico de pequeñas irregularidades, incumplimientos de procedimientos de la Administración Pública y prácticas injustificables en una entidad de este tipo. 

Casa Mediterráneo fue creada en 2009 dentro de la red de Casas (Casa Árabe, Casa América y otras) para promover los vínculos de España con otros países del 'Mare Nostrum' y promocionar a la ciudad de Alicante, donde tendría su sede. Pero la crisis económica, y los recortes impuestos por el Estado, han dejado a la menor de las Casas sin casi actividad y en una situación precaria, que explica en parte el panorama descrito por el Tribunal de Cuentas. 

Con los recortes, los organismos que la constituyeron (el Ministerio de Exteriores, la AECID, la Generalitat de Valencia y los ayuntamientos de Alicante y Benidorm)  empezaron a reducir sus aportaciones económicas  y a retrasar en algunos casos los pagos a Casa Mediterráneo. Pero la contabilidad de esta institución refleja de forma inadecuada estos impagos. Dada la falta de indicios de "voluntad indudable de las administraciones deudoras de proceder a su pago", el Tribunal reprocha a Casa Mediterráneo el no reflejar en sus cuentas el deterioro del valor de crédito y la consecuente incertidumbre de cobro.

La otra consecuencia de la crisis es que los fondos no daban para pagar la rehabilitación de la sede (la antigua estación de tren de Benalúa, en Alicante) según lo planificado . Y se incurrió en una serie de irregularidades para adaptarse a esa falta de fondos, con fraccionamientos de los contratos "prohibidos expresamente en la normativa de contratación pública". 

Se añaden incorrecciones contables, incumplimientos de funciones de los órganos rectores de Casa Mediterráneo y descontrol en lo relacionado con las contrataciones de personal. Por ejemplo se reprocha el contrato a una persona meses antes de que tuviera permiso de trabajo en España, o que la gerente estuviera dos años sin que figure contrato alguno.

Las irregularidades culminan en la figura de la directora general en ese periodo, Almudena Muñoz Guajardo, propuesta para el cargo por el entonces ministro de Exteriores García-Margallo en 2012 y cesada en 2015. Muñoz Guajardo estuvo cobrando el complemento variable máximo permitido por ley, "sin que conste justificación de los objetivos evaluables fijados, ni de su cumplimiento" como exige la ley. 

Como ejemplo del cúmulo de pequeños descontroles que describe el informe del Tribunal de Cuentas, Muñoz Guajardo pasó gastos mensuales de kilometraje por viajes a Toledo sin justificar la finalidad de esos viajes y sin mayor respaldo documental que la fotocopia de su agenda personal. 

Cargando
Cadena SER

¿Quieres recibir notificaciones con las noticias más importantes?