La corrupción acaba con la presidencia de Zuma en Sudáfrica

El presidente Jacob Zuma abandona el poder obligado por su propio partido que amenazaba con una moción de censura. Zulú y polígamo, este político ha sido una figura clave en la joven democracia Sudafricana

El presidente Sudafricano Jacob Zuma en un acto reciente con el Primer Ministro Sueco en Cape Town / ()

En Sudáfrica se han vivido unas semanas convulsas que han desembocado en la dimisión de Jacob Zuma, el presidente que durante el último año ha visto su mandato salpicado de acusaciones de corrupción, nepotismo, abuso de poder, y desidia incluso por su propio partido que ha sido quien al final, ha provocado su caída.

La disciplina interna de la CNA obliga a sus miembros a acatar las decisiones del bloque incluido los cargos electos como el propio Presidente del país. Y el CNA había lanzado un ultimátum. O Zuma dimitía voluntariamente, o le sometían a una moción de censura parlamentaria, por su propio partido. Paul Mashatile el tesorero del partido ha dicho “no se podía mantener a Sudáfrica esperando más, la decisión de dimitir debía producirse y continuar con la gestión del país”. Y esa gestión recae ahora en manos del vicepresidente Cyril Ramaphosa, quien desde diciembre del año pasado es el líder de la CNA y quien según los críticos está detrás de toda esta campaña de desprestigio contra Zuma para forzar su salida.

Jacob Zuma es un maestro en el arte de la supervivencia. De joven cuando había un régimen del apartheid en Sudáfrica paso varios años en la cárcel donde otros presos le enseñaron a leer y a escribir, luego se fue al exilio y se convirtió en jefe del servicio secreto de la CNA. Fue ministro de Nelson Mandela en las primeras elecciones democráticas de 1994 y se convirtió en vicepresidente de Thabo Mbeki hasta que fue despedido por cargos de corrupción.

El presidente Jacob Zuma en Pretoria / SIPHIWE SIBEKO (REUTERS)

La llegada de la democracia fue testigo del crecimiento de su carrera política, de un hombre campechano cercano al pueblo, pero salpicado de procesos de corrupción incluso de acusaciones de violación.

El periodo presidencial de Zuma ha sido el que más escándalos ha sufrido en la democracia relativamente joven de Sudáfrica. Pertenece a los zulú, es polígamo, se ha casado seis veces y tiene más de 20 hijos dentro y fuera del matrimonio. Aparecía en mítines cantando y bailando como no se había visto en Sudáfrica en muchos años y no tenía reparo en lanzar sus famosas carcajadas que hacían de él un hombre cercano y de aspecto feliz.

Jacob Zuma tuvo que comparecer ante la justicia por una presunta violación a una mujer con VIH. Allí ante el juez dijo que tras mantener relaciones sexuales sin protección, tomó una ducha caliente para protegerse del contagio. Zuma fue absuelto de las acusaciones.

Como presidente no ha solucionado el gran problema de Sudáfrica, la brecha entre pobres y ricos, el desastroso sistema educativo y la elevada tasa de desempleo. se publicó que su residencia familiar en Nkandla había sido ampliada con fondos estatales 21 millones de dólares con la excusa de mejoras de seguridad . Esa cantidad hubiera permitido construir 100 viviendas para pobres. En su segundo mandato, las acusaciones de favorecer a las familias e empresarios amigos influencian ilícita en política o nombramientos de ministros sin consultar al partido así como dirigentes de empresas estatales.

 

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