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Vanessa superó un cáncer infantil

Esta joven, superviviente de un cáncer pediátrico, se ha convertido en activista para mejorar las condiciones de niños y adolescentes que pasan por esta enfermedad. Mayor atención para los padres, extensión de las bajas laborales, adolescentes tratados en las unidades pediátricas y más investigación son las principales reclamaciones de los padres y los jovenes que han superado un cáncer infantil.

 "Un día, a los 13 años, empecé a tener un dolor muy fuerte en el estómago, me llevaron a urgencias y esa misma noche me hicieron una ecografía, a las pocas horas me dieron el diagnóstico. Tenía un tumor en el ovario, un tipo de cáncer muy raro en niñas y adolescentes". Nos lo cuenta Vanessa Pérez, superó ese cáncer y  hoy, ya en la veintena, es uno de los "Caminantes" de la asociación valenciana ASPANION, un grupo de jóvenes que ha superado un cáncer en la infancia o la adolescencia y que se han convertido en activistas para reclamar esas carencias que vivieron durante su enfermedad.

Vanessa sigue explicando que tal vez por su edad y sobre todo porque lo había vivido antes en su familia era consciente de a qué se enfrentaba. Además, añade, todo fue muy deprisa. La ingresaron la misma noche en que llegó a urgencias y la operaron al cabo de una semana, después pasó por cinco ciclos de quimio. Eso sucedió en marzo, Vanessa estudiaba la ESO y en ya septiembre se reincorporó al instituto arrastrando sólo algunas asignaturas.

Físicamente pasó por el quirófano y la quimioterapia, también necesitó ayuda psicológica. Le pregunto por su familia, cómo vivieron sus padres la situación y es entonces cuando esta joven, que ha superado un cáncer pediátrico, empieza a desgranar sus reivindicaciones. "Muchas veces nos olvidamos de los padres y de toda la familia que lo pasa realmente mal, ellos también necesitan ayuda pero el sistema sólo se la brinda al paciente". Vanessa habla también de los permisos laborales que no tienen los padres y de la ausencia de seguimiento cuando recibes el alta de un cáncer infantil. Los últimos estudios, nos dice, están demostrando que un tercio de los supervivientes podemos tener secuelas a largo plazo y ahora mismo no estamos sometidos a ningún control ni se nos realiza ninguna prueba. "Nos dan el alta médica y nos quedamos un poco en el limbo", concluye.

Esta joven, al igual que todos los padres con niños enfermos de cáncer, reclama más dinero para investigación y es que el cáncer pediátrico, por su baja incidencia, se considera una enfermedad rara y estas no reciben demasiada atención por parte de los grandes laboratorios. Otra de las reivindicaciones del grupo "Caminantes" es que los adolescentes estén con los niños y no con los adultos en las unidades de oncología. Por lo demás, el cáncer, dice Vanessa, le ha hecho mirar la vida de otra manera. "Cuando superas una enfermedad como esta miras la vida de otra manera, más positiva, y dejas de preocuparte por cosas que en realidad no tienen importancia.

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