A las mujeres en Alemania se les seguirá denominando "clientes" en lugar de clientas"

Así lo ha decidido hoy el Tribunal Supremo Federal a raíz de la denuncia de una anciana, que consideraba que su entidad financiera vulneraba la Ley de Igualdad de Trato al no ajustarse a su género

Una anciana va a los Tribunales por consider que su entidad financiera vulneraba la Ley de Igualdad de Trato al no ajustarse a su género. / ()

La mujer, que ha generado un gran debate social y mediático, se llama Marlies Krämer y tiene nada menos que 80 años. La señora Krämer se cansó de que su caja de ahorros se dirigiera a ella una y otra vez como "cliente" en lugar de "clienta". Una y otra vez recibía cartas en las que se dirigían a ella como "el titular de la cuenta", "ahorrador" o "cliente", términos que no correspondían con su género femenino y porque sentía que la responsabilidad en asuntos financieros parecía seguir siendo coto masculino, algo realmente ya superado.

Decidida a luchar por la igualdad de género, demandó a la entidad financiera. El caso se dirimió por primera vez ante el Tribunal Regional de Saarbrücken, que falló a favor de la caja de ahorros, e igual que esta, se amparaba en razones estrictamente económicas: un cambio de denominación complicaría aún más los, ya de por sí, farragosos textos bancarios. Y la carga administrativa sería mayor porque habría que duplicar 800 formularios diferentes. Al mismo tiempo, señalaba que la forma masculina ha sido utilizada como colectiva para personas de ambos sexos durante "2000 años" en el uso general del lenguaje.

Al Tribunal Supremo

Pero Krämer no se rindió y su caso ha llegado ahora hasta el Tribunal Supremo alemán. La octogenaria insiste en que el trato que le da su caja de ahorros supone una violación del principio de igualdad garantizado por la Ley Fundamental. "Mi derecho constitucional legítimo es ser reconocida como mujer en el lenguaje y la escritura", defiende.

Sin embargo, la sala VI del Tribunal Supremo Federal, con sus tres jueces y dos juezas, no lo ha considera así. En su sentencia, dada a conocer hoy, estima que la denominación generalizada del masculino no supone ningún agravio ni desventaja por razón de género para las féminas. Llamar cliente a una mujer, "no constituye una violación del derecho a la intimidad ni una violación del principio de igualdad". El Tribunal argumenta también con el llamado 'genérico masculinum', es decir, con la denominación masculina genérica de personas, que también abarca a las mujeres.

Krämer asegura que su pelea no ha terminado y que, a pesar de su derrota, llegará hasta la última instancia judicial alemana: apelará ante el Tribunal Constitucional Federal.

No es su primera lucha

A lo largo de su vida ya ha ganado otras batallas legales en favor de la igualdad de género, lo que, asegura, le da fuerzas para seguir: en los años 90, por ejemplo, renunció al pasaporte durante mucho tiempo porque no podía firmar como 'Inhaberin (propietaria)'. Algo que se modificó tras una consulta a la Unión Europea, y que permitió que desde entonces todas las tarjetas de identificación incluyesen la 'firma del propietario/propietaria"

A finales de los años 90, junto con una amiga periodista, se manifestó frente al Instituto de Meteorología de la Freie Universität de Berlín contra la designación por género de las zonas de alta y baja presión. A las soledas áreas de alta presión siempre se les asignaban nombres masculinos, mientras que las de baja -que normalmente traen lluvia y frío- se les bautizaba con nombres de mujeres. Desde 1998, el Instituto asigna nombres de hombres y mujeres a áreas de alta y baja presión en alternancia anual.

Algunos banalizan sus reivindicaciones, pero a Marlies Krämer no le importa. Ella lo tiene bien claro: "El lenguaje es la clave para la igualdad".

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