El chef que decidió fijar dos precios: uno para clientes blancos y otro para negros

El experimento de Tunde Wey en Nueva Orleans ha cosechado resultados sorprendentes

Comida nigeriana contra la brecha racial en Nueva Orleans, /

El nigeriano Tunde Wey se gana la vida cocinando, pero dentro lleva a un activista y, de vez en cuando, ambas facetas se expresan a la vez. Hace algunas semanas, por ejemplo, decidió poner en marcha un curioso experimento en Saartj, un puesto de comida situado en Nueva Orleans, fijando dos precios diferentes para un mismo plato: 12 dólares para los negros y, de forma opcional, 30 para los blancos.

"La diferencia de precio representa la brecha económica entre las familias negras y las familias blancas de Nueva Orleans", apunta en la web. Y es que las diferencias son realmente llamativas: mientras que los ingresos medios de un hogar de blancos ronda los 64.000 dólares, los de una familia negra no llegan ni a 26.000. Información que Wey le recordaba a todos sus clientes.

Las respuestas fueron dispares: "Cuando se lo decía a los negros, el 90 % empezaba a reírse, como diciendo: '¿En serio?'", le contó a The Washington Post. "Los blancos, en cambio, se quedaban perplejos y asentían, en plan: '¡Ah, vale!'".

Pero lo más curioso no fue lo que dijeron sus clientes sino cuánto pagaron porque, a diferencia de lo que el propio Wey esperaba, pudiendo aportar solo 12 dólares, el 80 % de sus clientes blancos decidió aceptar la sugerencia de pagar 30.

El objetivo de Wey era repartir los beneficios entre sus clientes negros, pero la mayoría de ellos decidieron no aceptar el dinero alegando que preferían que recayera en manos de alguien que lo necesitara más que ellos. Algunos, de hecho, incluso pidieron pagar 30 dólares "porque se lo podían permitir", así que el retorno para los que sí aceptaban la ayuda ha sido de unos 75 dólares por persona.

Mientras Wey cocinaba y le hablaba a sus clientes de la brecha económica existente entre los negros y los blancos de Nueva Orleans, algunos colaboradores se dedicaban a recoger datos. Un trabajo que ha permitido obtener otro dato muy llamativo: el 91 % de las clientas blancas optaron voluntariamente por pagar 30 dólares, mientras que solo hicieron lo mismo el 51 % de los hombres blancos.

En delaraciones a The Guardian, Wey asegura que su experimento "no va a cambiar la desigualdad salarial de la ciudad, pero el objetivo era visibilizar la carga económico con la que convivien las personas de menos recursos".

Este experimento, de todas formas, no ha sido su primera acción de cocina reivindicativa, de todas formas. En 2016 ya viajó por EE UU organizando cenas en las que se hablaba de racismo y violencia policial, y para el mes que viene ya ha anunciado que abrirá un restaurante efímero en Detroit en el que el menú, el servicio y el precio se adaptará a los "privilegios" de cada cliente.

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