Rembrandt, fama y ruina

El museo Lázaro Galdiano expone parte de la obra gráfica del maestro del Barroco, la mayoría inédita

Por primera vez el museo Lázaro Galdiano de Madrid expone sus grabados de Rembrandt. Lo hace en la exposición "Rembrandt. Obra gráfica", abierta al público hasta el próximo mes de junio. Se trata de una selección de 37 estampas, 36 inéditas, reunidas por el coleccionista a principios del siglo XX. Aunque hoy en día Rembrandt es más conocido por sus pinturas, lo cierto es que el artista neerlandés, conocido como el maestro de la luz, alcanzó la fama en vida por sus dibujos y grabados. Llegó a realizar hasta 300 estampas como explica la comisaria de la muestra Carmen Espinosa, conservadora-jefe del museo.

Rembrandt llegó a tener una enorme fortuna pero la malgastó durante años y acabó en bancarrota. Fue en 1656, con una situación económica insostenible, cuando se vió obligado a vender su taller de estampación. "De ser un hombre poderoso que vivía en una magnífica casa en uno de los mejores barrios de Amsterdam, su derroche de dinero, su manera de vivir le llevaron a vender su casa y a tener que vivir en el extrarradio. Vivió una etapa final muy triste para un hombre que, en su momento, gozó de mucha fama, algo que otros no logran y tienen que morir para conseguirlo. Él terminó en la miseria y muy solo".

Lo vendió todo. Se deshizo tanto de las estampas que tenía editadas, y que todavía no había vendido, como de las planchas. Con el paso de los años todo ese material fue pasando de mano en mano. Como explica Espinosa "Todas esas planchas, sobre todo, cayeron en manos de grabadores que fueron introduciendo retoques para evitar su deterioro con el paso del tiempo y también adaptándolas a los gustos de cada momento. Por eso se han ido produciendo series y ediciones de Rembrandt hasta nuestros días".

"El artista y su modelo" (1637-1641) de Rembrandt. Museo Lázaro Galdiano

La exposición está dividida en varios bloques temáticos. El más numeroso en estampas es el de los asuntos religiosos en el que Rembrandt aporta importantes novedades iconográficas. "Rembrandt introduce modernidad y novedad. Si no lees el título del grabado cuesta identificar lo que está representando. Esa innovación es muy interesante porque sus representaciones son completamente distintas". Ocurre, por ejemplo, con un grabado de la Sagrada Familia en el que se puede ver a la Virgen con el niño en el interior de una casa. Si no fuera, cuenta Espinosa, por el halo que rodea la cabeza de la Virgen podría tratarse de cualquier escena de una madre con su hijo.

Igual de importantes son las escenas de género, muy característico de los pintores del norte, en las que representa a mendigos y mutilados. Y los retratos y autorretratos. Cuenta la comisaria de la muestra que Rembrandt es quizá el pintor que más veces se ha representado, lo hizo más de 32 veces en grabado. "No quiere decir que sea un narcisista, sino que está buscando en sus retratos distintas maneras de expresión".

Y en todos sus trabajos hay un elemento común que es el magistral uso que hace del aguafuerte. Rembrandt modeló la técnica a su gusto para conseguir efectos que nunca antes había conseguido ningún grabador. "Lo que hace es reforzar las imágenes con trazos muy bruscos, y lo hace utilizando punta seca. Es una punta de metal o de diamante con un diámetro considerable y con esa punta sigue trabajando sobre la plancha. Es lo que le hace es conseguir unos efectos de luz y sombra tremendamente potentes".

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