La mirada amable de Joaquín Xaudaró

El Museo ABC presenta "Joaquín Xaudaró. La buena gente", la mayor retrospectiva dedicada al famoso ilustrador y dibujante español

Ni militar, ni ingeniero. Joaquín Xaudaró tuvo muy claro desde joven que lo que quería hacer era dibujar. Pionero de las historietas, amante de la vida bohemia, Xaudaró nació en Filipinas, donde estaba destinado su padre, ingeniero militar de profesión. Cuando falleció Xaudaró regresó a España, a Barcelona, donde se forma y empieza a realizar sus primeros trabajos. Fueron aquellas colaboraciones en revistas catalanas las que llamaron la atención del fundador de Blanco y Negro, Torcuato Luca de Tena, por lo que decidió trasladarse a Madrid. Era el año 1898.

En apenas diez años Madrid se le queda pequeña y Xaudaró decide, como tantos artistas de la época, trasladarse a París, como explica el comisario de la muestra Felipe Hernández. Aunque sus planes no le salieron del todo bien. "Francia nunca fue una fuente de éxito para él. Hizo muchos trabajos como ilustrador pero los franceses le veían como un español que quería afrancesarse en el dibujo, es cierto que era muy bueno captando determinados ambientes con una pluma muy ágil. Pero al mismo tiempo en España se pensaba que aún se había afrancesado aún más". Después de gastarse todo el dinero que había ganado, cuando estalla la Primera Guerra Mundial, Xaudaró decide volver a España. En pocos años alcanza su mayor fama.

Joaquín Xaudaró. Museo ABC

Después de una temporada en la que se dedicó a la enseñanza, sin dejar de dibujar pero de manera más artesanal, Xaudaró decide en 1921 instalarse en Madrid y medirse con los dibujantes más jóvenes de la época. Es su colaboración diaria en ABC lo que le hace tan popular, sobre todo, después de introducir en sus viñetas el dibujo de un pequeño perro, a petición de Luca de Tena, que terminó convirtiéndose en todo un símbolo de la época. Su estilo fue evolucionando con el tiempo. "Su dibujo buscaba al principio técnicas más emparentadas con el Art Nouveau o incluso más sencillas, que prefiguraron la simplicidad de sus dibujos animados pero siempre con ese toque francés que, sobre todo, se acentúa en los años que vivió en París. Pero en 1921 se da cuenta de que tiene que responder de manera diferente al nuevo contexto gráfico de la época y se españoliza, busca un dibujo más complicado incluso más oscuro, que también evolucionará hacia el expresionismo en los últimos años, siempre en su afán de no quedarse atrás".

Pero el estilo de Xaudaró se define, sobre todo, por mirar con bonhomía todo lo que tenía alrededor. Marcado por la figura de un abuelo que en nombre del liberalismo se desentendió de su familia, dejando a su mujer y sus hijos en la indigencia, Xaudaró siempre tuvo claro que no había que dejarse llevar por las grandes causas y la política nunca llamó su atención como explica el comisario de la muestra. "Hizo trabajos de carácter político, sobre todo, para el semanario Gedeón, pero nunca se sintió cómodo".

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