Perro mundo

Arturo Pérez Reverte siente que en la escritura de “Los Perros duros no bailan” ha disfrutado de una bula para retratar la realidad humana desde la mirada a ras de suelo de unos animales leales y dignos. El académico carga contra la lesgislación contra el maltrato animal que desearía ver endurecida

Es el propio autor quien lo advierte desde un principio, no hay que buscar en lo que no hay. "Es mi propio territorio", afirma, ese poblado por héroes "que han estado ahí. Que tienen sangre bajo las uñas y cicatrices. Con la mirada de quien ha contemplado lo que no ha querido ver". Aunque, eso sí, reconozca que "Los perros duros no bailan" supone una vuelta de tuerca en ese universo "revertiano".

"Es una novela policiaca canónica, corta, seca en la que hay humor, ironía, guasa, drama y crueldad", añade Reverte quien reconoce haberla escrito con esfuerzo y alguna que otra dificultad en tan sólo un mes.

Su protagonista es Negro, un cruce de mastín y fila brasileña leal y digno como cree Pérez Reverte que son todos los perros. "No hay perros malos. Hay amos que los hacen malos. Los asesinos y los locos lo son por sus amos", proclama el autor antes de lanzarse a tumba abierta a defender un cambio legislativo que permita castigar a quienes agreden a los animales. "En España, el maltrato sale gratis y como mucho, nada de cárcel y una multa mínima", dice profundamente molesto.

La novela, poblada por todo tipo de razas caninas, comportamientos -"cada perro tiene su carácter"-, clases y condiciones sociales, ofrece una mirada a ras de suelo del mundo de los humanos que podría sentirse como mera provocación. Por comparación. O mejor aún por analogía. Pero para el autor es mucho más. Adentrarse en el universo de los perros es "como una bula para poder contar la realidad de los seres humanos como no podría escribirla de otro modo porque se me hubieran echado encima todos los colectivos habidos y por haber. Ha sido una buena coartada para escribir con una libertad que cada vez es más difícil tener porque ahora todos se pueden ofender. Todo lo que se escribe es susceptible de crear conflicto y así estamos cortando la lengua a gente necesaria".

Llega Los perros duros no bailan, editada por Alfaguara, meses antes de la próxima aventura de Falcó, el espía cruel que trabaja para el bando nacional. Ese personaje mujeriego se trasladará a Francia y al País Vasco en un nuevo episodio que conoceremos el próximo otoño.

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