El cine anónimo y colectivo de Mayo del 68 llega al Reina Sofía

El museo celebra el 50 aniversario de Mayo del 68 proyectando las peliculas rodadas por los obreros de las fábricas francesas durante las revueltas y los 'cinepanfletos' que filmaron directores como Jean-Luc Godard

Grupo Medvedkin de Besançon. 'Classe de lutte' ('Clase de lucha'), Película. 1968 /

"¡Camaradas, vuestro peor enemigo es el silencio!". Es una de las frases que dirigió el director de cine Mario Marrett a los obreros de la fábrica textil de Rhodiacéta en Besançon, al nordeste de Francia. Corría el año 1967, faltaban unos meses para las famosas revueltas del mayo francés, y los obreros estaban en huelga. Marrett, junto con Chris Marker, rodó la película 'À bientôt, j' espère' ('Hasta pronto, espero'), en la que recogieron las reflexiones de los trabajadores sobre sus condiciones laborales, su militancia o su vida cotidiana. En un segundo trabajo, un documento sonoro titulado 'La charnière' ('La bisagra'), los obreros reprocharon a Marker tener una mirada puramente externa sobre sus problemas, un debate que daría lugar a lo que se conoce como los Grupos Medvedkin, uno de los dos modelos de cine que nacieron al calor del mayo francés: películas hechas de manera colectiva por los propios obreros franceses.

Cineastas como Marret, Bruno Muel o Marker organizaron entre 1967 y 1974 talleres en las fábricas, "cedieron cámaras y otros materiales y compartieron sus saberes técnicos especializados con los trabajadores, de modo que estos pudieran apropiarse del medio cinematográfico para la representación de sus propias condiciones de existencia, lucha y trabajo".

Lo explica David Cortés Santamarta, comisario del ciclo de cine 'La imagen sublevada. Cine anónimo y colectivo en mayo del 68', que durante todo este mes proyectará en el Museo Reina Sofía estos trabajos anónimos, colectivos y casi clandestinos que se rodaron durante las protestas del mayo francés.

Además de los Grupos Medvedkin estaban también los llamados cinetrácts o cinepanfletos, rodados de forma anónima por directores profesionales como Jean Luc Godard, Alain Resnais y también Chris Marker, ejercicios mudos de contrainfomación que duraban entre 2 y 4 minutos, algo así como el equivalente en cine de un grafiti: breves, contundentes y beligerantes.

Explica Cortés Santamarta que mayo del 68 es "el centro en torno al cual giran todas las películas: los cinepanfletos o cinetrácts están realizados durante los propios acontecimientos y tienen la función de una octavilla, la llamada a la acción y una dimensión contrainformativa".

Con estos cinepanfletos, los cineastas se propusieron informar de “aquello que los medios oficiales no contaban y, si bien eran contrainformativos en los contenidos, también lo eran en un aspecto formal”. Explica el comisario que hay en ellos "un cuestionamiento perpetuo de la relación entre imagen y palabra, así que podemos ver unas fotografías y unas palabras que las interrogan y que incitan al espectador a reflexionar sobre lo que está viendo". Añade Cortés que "frente a las imágenes ofrecidas por los medios de comunicación oficiales, sometidos al control y a la censura del régimen gaullista, los cinétracts asumen la función de registrar los hechos desde una perspectiva revolucionaria".

En estos grafitis cinematográficos aparecerán las barricadas del Barrio Latino, las manifestaciones y la represión policial, los funerales de Gilles Tautin, la ocupación de las universidades y las fábricas, la protesta contra la expulsión de Daniel Cohn-Bendit...

Cree David Cortés que ambos tipos de películas desmienten los tópicos y lugares comunes que florecen cada aniversario del mayo francés, que celebra ahora sus 50 años: “esa idea de que mayo del 68 fue simplemente un fenómeno cultural, una revolución de las costumbres, un movimiento estrictamente estudiantil que no llegó a la categoría de revolución”. El comisario del ciclo considera que “después de ver estas películas donde lo político emerge de una manera tan directa y tan potente, tanto en sus contenidos como en esa idea asamblearia y autogestionada, es muy difícil tomarte en serio todos esos tópicos”.

Decía Jean-Luc Godard en una entrevista en enero de 1969: "las películas deben realizarse en torno a una idea política (...) Creo que tenemos que hacer películas junto a quienes las ven".

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