John Banville: "Las mujeres tienen una gran lección que enseñarnos que es cómo vivir"

El escritor irlandés se pone en la piel de Henry James para continuar la historia de Isabel Osmond, la gran heroína feminista de "Retrato de una dama"

"Es un ejercicio de atrevimiento, de arrogancia, incluso". Habla John Banville (Wexford, Irlanda, 1945), premio Princesa de Asturias de las Letras 2014 que acaba de publicar en España "La señora Osmond" con la editorial Alfaguara. Conocido por el gran público por su pseudónimo de Benjamin Black, con el que lleva escribiendo novela negra desde hace más de diez años, aquí sin embargo, Banville se disfraza de Henry James para continuar con la gran historia de Isabel Osmond, la protagonista de una de las grandes obras de la literatura "Retrato de una dama". "Henry James es el mejor novelista que haya existido en este género, puede que haya habido gente con más talento que él pero como novelista es el mejor. Nos ha dejado por lo menos 6 u 8 obras maestras. No me gustaría morir sin haber tratado de imitarlo. Es un artista soberbio. En mi estupidez he tratado de terminar su libro". Del que dice, irónico, que es la precuela del suyo.

Pero "Retrato de una dama" no sólo es una obra maestra de la literatura. Para Banville es la gran pionera de la novela feminista escrita por un homosexual. "James adoraba a las mujeres, creía que eran infinitamente más interesantes que los hombres. Mi idea del infierno es una fiesta interminable sólo con hombres, hablando de ellos y lo maravillosos que son. Sólo una mujer haría que eso fuera el paraíso". Según el novelista irlandés su secuela de la novela de James está manejada por la sensibilidad de las mujeres. Recuerda Banville a su madre, una mujer muy fuerte -quizá demasiado, reconoce el escritor- que le enseñó el significado de la libertad, de lo que es ser una persona. La Isabel Osmond de sus primeros años de vida.

Sobre la tarea de ponerse en la piel de Henry James, no cree que sea algo imposible, "si uno se concentra lo suficiente se puede hacer", asegura. Cuenta el novelista irlandés lo que le ocurre cuando se pone a escribir, una historia ya conocida, se mete en una especie de estado de concentración profunda que le hace evadirse de sí mismo, perder la noción del tiempo, olvidarse incluso de lo que escribe. Cuenta Banville que al escribir "La señora Osmond" quiso dar a su protagonista una vida de pasión, algo que en el siglo XIX no podía hacerse de manera evidente. "Quería una mujer que cogiera la vida y le dijera voy a vivirte. Aunque lo que de verdad quiero es que sea una mujer la que escriba sobre Isabel Osmond". La invitación se la hacía Banville a una de sus traductoras en España, la escritora Nuria Barrios, una de las conductoras de su encuentro con la prensa y sus lectores en la Fundación Telefónica, junto a su editora María Fasce.

"La señora Osmond" es, en definitiva, para Banville la historia de una venganza inteligente y muy feminista. E Isabel una heroína feminista. Es cuando habla Banville de la importancia del feminismo. "Esta mujer llena su vida, al menos, ése es su objetivo. Vivir su vida de una forma tan plena y apasionada como pueda. Y ésta tendría que ser la tarea de todos. No sólo las mujeres, también los hombres. Pero tenemos que estar a la altura, tenemos que saber hacerlo. Los hombres, muchas veces no hemos salido de las cavernas, las mujeres creo que sí lo han hecho. Si echamos un vistazo a la poesía contemporánea vemos que los hombres no hemos progresado demasiado. Las mujeres tienen una gran lección que enseñarnos que es cómo vivir".

Ingenioso y lúcido, Banville compara escribir novela con la propia vida. "La novela es una manera extraordinaria de comunicarse. A veces puede resultar desagradable pero es tremendamente hermoso, es como la vida. Forma parte de la vida, supura trozos de vida". Añade Banville que es como lo sueños, trasladar tus sueños a la gente, y que sólo puede sentirse un privilegiado al comprobar que sigan gustando tanto.

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