Perfiles europeos: Juan Carlos González, jefe de Prensa del Tribunal de Europeo de Justicia

"Europa es un experimento inaudito que hemos de conservar"

Ha sido periodista durante 15 años. Pero en 2005 se pasó al otro lado para convertirse en el jefe de información y prensa del Tribunal Europeo; y en eso está. Defendiendo las estrellas de una Unión "sin la que cada país miembro no sería nada en el mundo exterior", nos dice. Su mundo está hoy en Luxemburgo, sede de una Institución a la que el Parlamento, la Comisión y el Consejo recurren para que interprete y clarifique la ley.

Parlamento Europeo /

El Tribunal de Justicia Europeo recibe 1.500 demandas al año, cifra que se incrementa al mismo ritmo que las diferencias entre gobiernos paralizan la Unión. "Son batallas legales, en las que cada parte presenta argumentos", nos dice.

El Tratado "permite a los estados miembros denunciarse unos a otros ante esta institución", explica, pero la realidad es que eso no ocurre casi nunca. Lo que sí es más habitual es que un país en desacuerdo con una directiva, o con su aplicación, abra un proceso contra la Comisión, el Consejo o el Europarlamento. "Muchas veces, los dos colegisladores, el Parlamento europeo y el Consejo de Ministros, llegan a acuerdos que algún estado miembro puede cuestionar pidiendo al Tribunal que se pronuncie", comenta.

Otras veces son las instituciones las que usando las competencias que les dan los Tratados piden al Tribunal que se pronuncie. "El Europarlamento pidió un dictamen jurídico para clarificar si el acuerdo entre la UE y Canadá para el intercambio de datos de los pasajeros aéreos era compatible con la ley europea y el Tribunal dijo que no", pone como ejemplo. Un pronunciamiento emitido en Julio del 2017 y que confirma al Parlamento Europeo como un actor de peso en las decisiones jurídicas.

Al final, "el Tribunal tiene que aplicar la legislación europea y en algunos casos, el Europarlamento puede ganar y en otros perder. Hay que tener en cuenta que el Tribunal es como un árbitro en un partido en el que juegan 28 estados miembros y varias instituciones", reflexiona. "Es verdad que hay un juego político, que a veces una propuesta de la Comisión no gusta, y los Estados tienen la posibilidad de recurrir ante el Tribunal, pero no es un práctica constante. El trabajo al que el Tribunal destina más horas son las cuestiones pre judiciales, el proceso por el que un juez de cualquier país miembro puede reclamar la interpretación de la ley europea para un caso concreto", explica.

Juan Carlos González / Tribunal de Europeo de Justicia

Estas preguntas marcan la agenda del Tribunal porque a diferencia del Parlamento o de la Comision, el Tribunal Europeo de Luxemburgo no tiene agenda propia. "El Tribunal solo puede abrir un procedimiento y pronunciar sentencia por los casos que le planteen las instituciones europeas o los tribunales nacionales, porque el papel que le han otorgado en los Tratados es el de controlar la legalidad de los actos de las Instituciones y la interpretación del derecho europeo para garantizar que éste sea uniforme en todos los estados", dice Juan Carlos Gonzalez.

Así el Tribunal se ha pronunciado en los casos de Uber, ha fijado la norma en las cláusulas suelo, o ha defendido el derecho al olvido. "Sabemos que muchos temas de actualidad van a terminar aquí", asegura Gonzalez consciente que su próxima batalla será el Brexit. "Efectivamente, una de las líneas rojas del gobierno británico es la jurisprudencia del Tribunal", acepta sin desvelar detalles del futuro, "porque todo depende de como quede el acuerdo final".

El Reino Unido pide un tribunal especial al que se pueda recurrir si hay incumplimientos de los futuros acuerdos pero "tarde o temprano van a llegar aquí asuntos que tendrán que ver con el Brexit y el Tribunal tendrá que pronunciarse", explica. Para entonces, los británicos habrán perdido su juez, (hay uno por país ) porque se ha de ser miembro de la Unión para mantenerlo, dice Juan Carlos que confía en que la UE supere este proceso.

"El proyecto europeo sólo puede ser fuerte y si no, se desmembrará paulatinamente, llevando a los estados miembros a un papel individual irrelevante en el mundo exterior", reflexiona Juan Carlos Gonzalez sobre un proceso que no quiere ni imaginar, porque después de tantos años no ha perdido "la pasión por Europa".

"La Unión Europea es un proyecto inaudito en la historia de las relaciones internacionales. Un sueño frente al nacionalismo que desea encerrarse. Un sueño inacabado pero que hay que reforzar para garantizarnos el futuro", concluye.

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