La cultura española mejora pero sigue en niveles previos a la crisis

Según el informe de la Fundación Alternativas la cultura obtiene una puntuación media de 4,7, unas décimas por encima respecto a 2017

Se trata de una mejora ligerísima. La tendencia a la baja en el último año se invierte lo que, según el estudio de la Fundación Alternativas, puede calificarse de optimismo prudente. Es la conclusión principal del Informe sobre el Estado de la Cultura 2018, este año en su quinta edición, que elabora en base a las opiniones de un centenar de profesionales del sector, entre creadores, gestores y expertos. Lo más destacado del informe es la subida de tres décimas en la nota general respecto al último estudio aunque todavía no consigue alcanzar el aprobado de la primera encuesta, realizada hace ya siete años. "Hay una cierta recuperación pero todavía no hemos vuelto a los niveles de 2008. Por ejemplo, tenemos 50.000 empleos menos y tres décimas menos de Producto Interior Bruto. La conclusión es que hemos perdido ocho años" explica el coordinador del estudio Enrique Bustamante.

Ese ligero optimismo no se ve reflejado en aspectos capitales del estudio como es el dedicado a la cooperación iberoamericana vista desde España. Un apartado en el que ninguna nota llega al aprobado. Sobre la construcción de un espacio común iberoamericano de cultura la nota es de 4. El fomento de las políticas públicas que favorezcan esa cooperación apenas llega a un 3,8. Según el análisis que hace Bustamente "primero ha habido un recorte brutal en los fondos dedicados a cooperación y, en particular, a la cooperación cultural. Y luego ha habido un desvarío en las estrategias. Un ejemplo es la Marca España que se ancla en las grandes empresas del IBEX y no sobre la creatividad cultural y los intercambios con la cultura iberoamericana". Ante tal desconexión de los Gobiernos, lo que muchos autores propugnan es la implicación de la sociedad civil. "La idea es que vayamos hacia una cooperación igualitaria entre países protagonizada por los entes locales, las universidades, y las ONG que sea capaz de potenciar los organismos multilaterales. Si los gobiernos no saben reaccionar a sus competencias vitales será la sociedad la que tenga que hacerlo". El informe también aborda la situación de las lenguas minoritarias, que también suspende con una puntuación de 3,9 puntos, y la preservación del patrimonio cultural español. En este caso, los profesionales de la cultura otorgan a este apartado una nota de 4,4.

La efectividad de las políticas públicas siguen situándose entre los puntos negros de la cultura en España, junto con la proyección de nuestra cultura en el exterior y el apoyo que reciben los creadores. En todas las preguntas relacionadas con estos apartados ninguna nota llega al 4, desde la remuneración justa de los autores, a los intercambios con la Unión Europea o la proyección de las PYMES, pasando por las políticas de cooperación o la potenciación de la presencia de los productos culturales iberoamericanos.

En el otro extremo del estudio, el potencial de las redes digitales y de las nuevas Tecnologías de la Información repiten como puntos fuertes del panorama cultural español. La nota más alta la obtiene la conexión que están logrando los creadores con sus públicos gracias a las nuevas redes, con un 7,32. Le siguen muy de cerca, cómo las redes digitales facilitan el boca a boca entre usuarios, el incremento de la creatividad, la libertad de elección de los consumidores gracias a Internet y el aumento de la diversidad y la rentabilidad de la creación cultural y las posibilidades que los usuarios tienen para poder participar en ella.

Por actividad, todas las puntuaciones superan las obtenidas en 2017, aunque por encima de todas la creación sigue siendo la más valorada con un 5,7. Le siguen el consumo cultural, y la producción/edición y la distribución/comercialización. Por sectores, el único aprobado es la creatividad publicitaria y el diseño, con una notable subida de siete décimas hasta lograr una nota de 5,3. Por roles profesionales, encabezan el listado los gestores culturales, seguidos de los expertos, y los creadores, el ejemplo más claro de recuperación de la confianza general. En este caso, la puntuación mejora seis décimas hasta el 4,4.

Hacer teatro fuera de casa

Hablamos con Lucía Miranda, directora de la compañía The Cross Border Proyect. Y avisa antes de empezar que es muy crítica. Lucía trabaja varios meses al año en Iberoamérica, dando clase y produciendo espectáculos, y nos cuenta que la mayoría de las veces lo hace pagada por los países en los que trabaja con proyectos que ella se saca a pulso, con la ayuda de instituciones locales e invitada por los festivales en los que participa. "Cuando he querido encontrar compañeros de viaje en las instituciones españolas me he encontrado con que la burocracia, los programas de ayudas, las becas no concuerdan con la realidad de una producción en Iberoamérica".

La clave está en que falta presupuesto. Hay comunicación pero falta dinero, explica Lucía. "En muchos casos las instituciones españolas te pueden apoyar en la comunicación incluyéndote, por ejemplo, en la newsletter del instituto Cervantes. Pero las dos producciones que he hecho en la última temporada han sido pagadas por los teatros en los que se representaban. Una de las obras era una coproducción entre cinco países pero no existen ayudas que apoyen una producción trasnacional. Es un modelo que va por delante de las instituciones. Vamos a dos tiempos, tenemos que sentarnos y solucionarlo. Si no lo hacemos no habrá manera de ponernos a la altura en la carrera".

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