Situación desesperada en los hospitales de Gaza

  • Los médicos trabajan sin descanso y alertan del tipo de munición usada por Israel, una bala que pulveriza huesos y tendones
  • Laila al-Ghandour, una niña de ocho meses fallecida por inhalación de gases lacrimógenos, se ha convertido en la víctima mortal más joven de la jornada sangrienta del lunes

Al menos 59 palestinos muertos y 2.771 heridos por la desproporcionada respuesta de las fuerzas israelíes a las protestas en la frontera de la Franja de Gaza por el traslado de la embajada estadounidense a Jerusalén y el aniversario de la creación del Estado de Israel. / EUROPA PRESS

La noche ha sido tranquila y silenciosa en la franja y los manifestantes comenzarán a reunirse en las horas venideras. A las 12 del mediodía sonarán las sirenas en Palestina en recuerdo de la Nakba, el éxodo forzado de más de 750.000 palestinos tras la creación del Estado de Israel.

Debido a los tres días de luto, las manifestaciones de este martes podrían ser menos importantes en Gaza. Hamás, el movimiento islamista que gobierna Gaza, habría enviado también este mensaje a los ciudadanos, que moderen las protestas este martes. Llama la atención también que ningún dirigente de Hamás ha reaccionado ante las muertes del lunes. Sí respondió el presidente palestino Mahmud Abbas, que calificó el baño de sangre de "masacre".

Esta mañana se confirmaba una nueva muerte en Gaza: una niña de ocho meses fallecida por inhalación de gases lacrimógenos, se ha convertido en la víctima mortal más joven de la jornada de ayer.

Laila al-Ghandour, una niña de ocho meses fallecida por inhalación de gases lacrimógenos, se ha convertido en la víctima mortal más joven de la jornada sangrienta del lunes. / MOHAMMED SALEM (REUTERS)

Los hospitales de Gaza están trabajando sin descanso, los centros médicos están desbordados, cuentan con pocos medios materiales y con escaso suministro eléctrico. Además, los médicos vuelven a alertar del tipo de munición que Israel estaría usando, una bala que pulveriza huesos y tendones, que destroza el cuerpo por dentro. ONGs extranjeras han admitido que hacía mucho que no veían heridas tan devastadoras. El uso de esta munición explicaría el enorme número de amputados en Gaza en las últimas semanas.

Desde que estas manifestaciones en Gaza comenzaron, semanalmente, a finales de marzo, han muerto más de un centenar de palestinos y los heridos, algunos de ellos muy graves, superan los 5.000.

Del lado israelí no hay victimas y no hay heridos. La desproporción de medios es flagrante en las protestas. Manifestantes que tienen cócteles molotov, piedras y neumáticos en llamas y poco más. Frente a ellos está el ejército israelí, que no les permite ni acercarse a la verja de separación. Testigos explicaban el lunes que el ejército dispara contra personas que están realmente lejos de esta barrera que hace las veces de frontera y no suponen ningún tipo de amenaza ni para los soldados ni para la soberanía israelí. Es una versión desmentida por el ejército israelí. Anoche un portavoz militar aseguraba que las manifestaciones en Gaza no son pacíficas y que durante la jornada se habían abortado varios intentos de infiltración y ataques con explosivos contra la verja de separación. Según él, de las 59 victimas mortales 12 eran miembros de movimientos armados.

"Todo el que llega cerca de la verja son violentos con un solo fin: atravesarla, y no vamos a tolerar semejante nivel de violencia contra Israel y contra nuestros civiles. Seguiremos defendiendo nuestra casa, nada más. No estamos entrando en Gaza, lo que hace subir el balance de víctimas es el nivel de violencia dictado por el movimiento islamista Hamás", dijo Jonathan Conricus, portavoz del ejércio israelí.

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