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Tenemos un problema: lo mejor de 'Bailando con las estrellas' fue el resbalón del cámara

Analizamos el estreno del nuevo programa de TVE

Roberto Leal y Rocío Muñoz, presentadores de 'Bailando con las estrellas' /

Se postulaba como una de las grandes apuestas de TVE para este último tramo de la temporada, una oportunidad para asentar otro formato de entretenimiento, ahora de baile, en la televisión pública. Sin embargo, cadena y productora no han hecho bien los deberes y se han limitado a replicar el icónico ¡Mira quien baila!, solo que ahora lleva el nombre de Bailando con las estrellas.

Por mucho que se empeñen en decir que es la primera vez que Bailando con las estrellas llega a España, que no os engañen: es el mismo programa que fue de La 1 a Telecinco y de Telecinco a La 1 en la segunda mitad de los 2000.

La pertinente orquesta haciendo versiones, un jurado que no maneja bien los tiempos de la tele y un cartel de personajes bajo la categoría de estrella. También la misma mecánica, el mismo tufillo a antiguo, la misma iluminación...lo mismo de su anterior etapa.

Pero además, el estreno de Bailando con las estrellas tampoco gozó de buen ritmo durante su primera gala. De hecho fue bastante aburrida. Después del número inaugural no se les ocurrió otra cosa que perder un tiempo valiosísimo en dar los números para votar a los concursantes sin todavía haber probado su valía sobre el escenario. Ahí se produjo la primera espantada de la audiencia.

Para colmo, los cinco primeros números corrieron a cuenta de los famosos menos mediáticos. Recurrieron a esa manida estrategia de dejar "lo mejor" para el final, y en consecuencia, entorpeciendo todavía más la narrativa de este debut.

Menos mal que ahí estuvo Roberto Leal para resolver la papeleta. Fue un buen maestro de ceremonias, ese que ya nos conquistó en Operación triunfo y que vuelve a demostrar ahora su potencial como presentador de prime time. Tampoco estuvo mal la copresentadora Rocío Muñoz que, aunque un estuvo más intensa de lo que se requiere en este tipo de shows, supo encontrar su sitio en el programa.

En definitiva…

Bailando con las estrellas no aporta nada a la televisión que se hace a día de hoy. OT 2017 sí supo darle a la tecla en su regreso con un casting y un profesorado que tenía algo nuevo que mostrar. También Fama, a bailar ha vuelto con un ambiciosa propuesta más centrada en el baile y una potente realización. En este aspecto, lo más ambicioso que hizo el programa de TVE fue mostrar al espectador cómo dos cámaras chocaban durante una de las actuaciones y caían al suelo. Quizás uno de los momentos más interesantes de la noche.

"A ver si cuela" es lo que seguramente pensó algún pez gordo de TVE cuando decidió dar luz verde a este ¡Mira quién baila 2.0! sin pensar en los intereses del público y en cuál podía ser la mejor forma de introducir de nuevo el baile en la televisión en abierto.

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