La novia que nadie esperaba

En el castillo de Windsor todo está listo para la boda entre el príncipe Enrique y la americana Meghan Markle

En el castillo de Windsor todo está listo para la boda entre el príncipe Enrique y la americana Meghan Markle. La localidad al Oeste de Londres se prepara para recibir la visita de 100.000 personas dispuestas a pasarlo bien y tratar de ver a los novios, aunque sea de refilón, cuando acabada la ceremonia desfilen por las calles en carruaje descubierto si como parece la meteorología es benigna. En la boda real participarán 2.400 invitados de diferentes categorías. En torno a 1.200 son miembros del público elegidos por los contrayentes, que podrán acceder al parque del castillo, aunque deberán llevar la tartera de casa para el picnic. Los más de 36 millones de euros que se calcula cuesta la boda no dan al parecer canapés. Otros 600 invitados asistirán a la ceremonia en la capilla de San Jorge. La reina ofrecerá en su honor una recepción en el espectacular Hall del castillo. Al final del día ya sólo 200 privilegiados acudirán a la velada organizada por el príncipe Carlos en honor de los novios.

Idris Elba y Sabrina Dhowre. / WPA Pool (Getty Images)

El príncipe de Gales ejercerá de suegro y padrino de la novia, conduciéndola al altar, tras las desventuras sufridas por el padre de la contrayente. Thomas Markle se ausenta, de acuerdo con la versión oficial, por motivos de salud, después de sufrir una operación de corazón. En palacio no perdonan sin embargo que posara en unas fotos para un paparazzi. Del resto del clan Markle, resentido y tratando de sacar tajada, mejor no hablar. Sólo la madre de Meghan, Doria Ragland, asistirá a la ceremonia. Las dos han pasado la noche en un lujoso hotel, no lejos del castillo, de donde partirá la novia.

Este sábado marcará la historia de la monarquía británica. El príncipe Enrique, hijo de Carlos y Diana de Gales, sexto en la línea de sucesión al trono, se casa con una mujer que nadie esperaba. La novia de 36 años (tres más que él), nacida en Los Ángeles, actriz y activista nada tiene que ver el perfil del resto de los miembros de la familia real. Divorciada, licenciada en Relaciones Internacionales y drama, Meghan forjó su propia carrera en la serie de televisión Suits, al tiempo que participaba en campañas humanitarias en favor de las mujeres. Admiradora de Hillary Clinton, muy crítica con Donald Trump, dejó claro en su día que el brexit le parecía un error mayúsculo. Meghan tiene personalidad propia, con unas opiniones políticas más a la izquierda de lo que posiblemente la familia real desearía. El que sea una mujer de raza mixta (otra primicia), es un rasgo que aprecian los británicos procedentes de distintas etnias, malamente representados en la blancura de la Corona.

En teoría Enrique y Meghan deberán formar equipo en el futuro con el príncipe Guillermo y Catalina, en varias causas filantrópicas e ir adquiriendo más y más responsabilidades, a media que las va cediendo la reina Isabel II de 92 años. De los ‘cuatro ases’, como les ha llamado la prensa, depende en gran medida la renovación de la monarquía y el atraer a las jóvenes generaciones.

Los Windsor inician nuevo capítulo. Si los novios serán felices y comerán perdices, el tiempo lo dirá, pero al menos Enrique ha puesto los ojos en alguien con algo más que un rostro bonito.

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