Cinco sencillos gestos para reducir tu consumo de plástico

Con algunos pequeños cambios en los hábitos de consumo cualquiera puede limitar la cantidad de plástico en su día a día

Aunque se empezó a fabricar a principios del siglo XX, fue en los años 50 cuando el plástico empezó a multiplicarse a gran velocidad. Desde 1950, se han producido en todo el mundo más de 8.000 millones de toneladas de plástico: botellas, bolsas, envases y todo tipo de ese material sintético.

La mitad del plástico se ha producido solo en los últimos 13 años. Pero lo más dramático es que, con las actuales previsiones de producción y si no hay un cambio drástico de la gestión, en 2050 tendremos 12.000 millones de toneladas de residuos de plástico.

Por si fuera poco, ahora mismo flotan unas 236.000 toneladas de residuos de plástico en la superficie de los mares del mundo. Cada año se vierten al mar, según los informes más recientes, entre 6 y 15 millones de toneladas que las corrientes reparten por todo el globo terráqueo.

Se estima que tan solo el 9% del plástico se recicla mientras que el 79% va a parar a vertederos o es abandonado en el medio ambiente. El 12% restante es incinerado. Para tomar conciencia del problema de una forma más concreta, la ONG Greenpeace ha creado una calculadora para averiguar cuánto plástico usa cada individuo en realidad: "Averigua tu huella de plástico".

Cinco gestos fáciles de adoptar

Aunque la solución a un problema de tales dimensiones atañe directamente a los gobiernos, hay algunos pequeños hábitos que cada consumidor puede cambiar en su día a día para reducir sus plásticos:

  1. Cambia las bolsas de plástico por las reutilizables, de tela, carros o cestas. Aunque el Gobierno ya ha dado un primer paso hacia la prohibición de las bolsas ligeras (obligando a los distribuidores a cobrar al consumidor por ellas), todavía queda mucho por hacer. Podemos empezar por coger bolsas reutilizables, de tela, un carro, una mochila o una cesta antes de salir de casa para ir a la tienda o el supermercado.
  2. Compra tu comida a granel y evita los envoltorios con film transparente y las bandejas. Puede resultar más barato, te permite elegir la cantidad justa y, probablemente, el producto será de mayor calidad que el que otro ha embalado por ti.
  3. No a los vasos, platos y cubiertos de plástico. Cuando salgas a comer fuera, rechaza la comida que venga envuelta en plástico, la bebida en vaso de plástico y las pajitas. Mejor si llevas tus propios utensilios, recipientes y botella reutilizable.
  4. Elige botellas y envases retornables. El vidrio siempre es preferible al brik y a las botellas de plástico.
  5. Sustituye el táper por la fiambrera de acero inoxidable o vidrio. Almacenar y calentar comida en el plástico de toda la vida puede envenenarte poco a poco, ya que se liberan sustancias tóxicas.
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