Cecil Beaton, el fotógrafo de la belleza

PHotoEspaña dedica la primera retrospectiva en España al conocido como fotógrafo de los famosos

"Siempre había soñado con ser bella. Viendo las fotos esta noche me he dado cuenta de que en algún momento lo he sido". Lo dijo Audrey Hepburn después de ver las fotografías que le había hecho Cecil Beaton (1904-1980). Fue en 1913, con apenas nueve años, cuando sus padres contratan a Ninnie, la niñera que se encargaría de él y de sus hermanos. Y fue gracias a ella como conoció la fotografía. En seguida, empezó a realizar sus primeros retratos, e incluso, aprende a revelar. Utilizó a su madre y a sus hermanas como modelos y las retrató en imponentes escenografías que él mismo preparaba. De hecho, su talento como escenógrafo y también como diseñador de vestuario le llevó a ganar tres premios Óscar.

La historia la cuenta la comisaria de la muestra, Oliva María Rubio, que dedica PHotoEspaña en la Fundación Canal al fotógrafo británico hasta el próximo 19 de agosto. "Cecil Beaton fue un hombre del Renacimiento. No sólo fotografiaba, también hacía vestuarios, hacía decorados, pintaba y, además, escribió. Llegó a escribir 38 libros de fotografía y turismo y 6 volúmenes de diarios con sus pensamientos y sobre las relaciones que mantuvo con sus fotografiados. Ahí escribió lo que le impresionaron, si tuvo o no buen feeling con ellos".

Cecil Beaton, algo acomplejado por sus orígenes humildes, su padre era maderero, terminó formando parte del mundo que retrató. Fue en 1927 cuando cambia todo. "Tiene la suerte de que Stephen Tennant le invita a una fiesta en su casa. Tennat pertenecía al grupo que en aquella época se conocía con el nombre de Los Jovencitos brillantes, aristócratas ingleses de vida bohemia". Ésa fue la llave para formar parte de lo que tanto ansiaba.

Cecil Beaton. Autorretrato, 1930. The Cecil Beaton Studio Archive at Sotheby's

Tras los primeros años en los que retrata a la alta sociedad británica, que acude asidua a las fiestas que organiza en su casa, comienza sus trabajos con la revista Vogue e inicia sus viajes a Estados Unidos, donde comienza a conocer a las estrellas de Hollywood. Fue en 1932 cuando mantiene su primer contacto con su gran amor, Greta Garbo. Años después le pediría matrimonio pero ella le rechazó. En paralelo, comienza a realizar también sus primeras fotografías de la Realeza británica con gran éxito. Poco después estalla la Segunda Guerra Mundial, un terrible acontecimiento que le marcó profundamente en su trabajo. "Fue un punto de inflexión para él. De la fiesta, de la diversión de los años 20 y 30, se pasa a los estragos de la guerra. Él mismo cambia de actitud. Siguió fotografiando pero con mucha menos escenografía. Hay un intento de penetrar más en la psicología de los personajes".

Actores, artistas, miembros de la aristocracia, de la monarquía, estrellas de Hollywood... todos posaron aquellos años para su objetivo. "El sentido de la belleza que él tenía es el que proyecta en sus imágenes. Él sabía sacar partido de la belleza de cada rostro. Por eso se sentían tan bien los retratados". El mejor ejemplo fue el retrato que hizo de Winston Churchill en su despacho de Downing Street. Su mujer, cuenta la comisaria, estaba encantada y la fotografía se publicó en varias revistas. Y eso que Churchill no era una persona guapa. Pero supo retratarle con la magnificencia que requería.

Trabajador incansable, en 1974 sufrió un fuerte derrame cerebral que le dejó paralizado el brazo derecho. No le importó. Aprendió a utilizar su mano izquierda. Y siguió escribiendo, dibujando y fotografiando seis años más. Murió en 1980 cuando acababa de cumplir 76 años.

Cargando
Cadena SER

¿Quieres recibir notificaciones con las noticias más importantes?