Jessa Crispin: "Nos tienen distraídas con un montón de chorradas, en vez de hablar del cambio real del sistema"

La ensayista estadounidense, autora de 'Por qué no soy feminista. Un manifiesto feminista', cree que gestos como el de Cate Blanchett en la alfombra roja de Cannes solo buscan "que las mujeres feministas compren entradas para su maldita película"

Editora y fundadora de las revistas Bookslut y Spolia, articulista en The Guardian y The Washington Post, Jessa Crispin, autora del libro 'Por qué no soy feminista. Un manifiesto feminista', es el azote del feminismo mainstream obsesionado, dice, con el empoderamiento y los lemas en las camisetas. Porque lo que defiende Jessa Crispin es una revolución, un feminismo radical e incómodo que huya del victimismo y de la premisa según la cual una mujer en un puesto de poder hará que el mundo sea mejor.

Crispin, que pide que se dinamite el sistema patriarcal, ha estado estos días en Madrid para participar en el Festival Princesas y Darthvaders, de La Casa Encendida. Antes de su intervención, charlaba con la SER sobre los desafíos a los que se enfrenta hoy el feminismo: "Mis opiniones son muy diferentes a las de mucha gente. Creo que el mayor desafío hoy implica una revolución social integral y no veo que haya ningún beneficio en el cambio progresivo y en conformarnos con que haya más mujeres en posiciones de poder. Y ese precisamente", señala Crispin, "es el mayor objetivo del feminismo actual, un feminismo basado solo en el empoderamiento y la conquista del poder. Para mí eso no es ético y no creo que sea un cambio real que vaya a mejorar la vida, no solo de las mujeres, sino de todos los habitantes del planeta".

Poco amiga de los gestos si tras ellos no hay reflexión y transformaciones, Crispin cree que el feminismo debe girar en torno a la acción e imaginación colectivas, y no convertirse en un estilo de vida en el que solo nos preocupe si El cuento de la criada es más o menos feminista o los gestos de actrices como Cate Blanchett sobre la alfombra roja del Festival de Cannes: "Beyonce se subió sobre la palabra feminismo en un programa de televisión, en un baile, y eso no ha creado una revolución mundial feminista. Y lo mismo ha hecho (Cate) Blanchett, que vende el feminismo como un producto porque tiene una película en camino y le gustaría que las mujeres feministas compraran entradas para su maldita película. Nos tienen distraídas con las estrellas, el dinero y un montón de chorradas, cuando tendríamos que estar hablando del cambio real del sistema, de la desigualdad, de las raíces de la desigualdad, y no de las actrices vestidas de negro en los Oscar para protestar por el acoso, eso es una tontería absoluta".

Crispin sigue 'disparando' y cuestiona que el establishment se apropie del feminismo como si fuera una moda, una tendencia: "si eres feminista y diriges un banco, lo primero que tendrías que hacer es desmantelar ese banco, porque los bancos son parte responsable de muchos problemas que afectan a la sociedad y a las mujeres: el incremento del precio de los alquileres, de muchas propiedades y de los desahucios".

Sobre el papel de los hombres, Crispin cree que "ellos tienen que resolver sus problemas o apartarse del camino. La única cosa que sería aceptable para mí -que he vivido en Alemania durante 5 años- es que tengo claro que necesito hombres que sientan el mismo rechazo que los hombres alemanes sienten hacia el Holocausto, que sientan lo mismo con respecto a la violación de las mujeres. Necesitamos que los hombres sientan la culpa, la responsabilidad compartida y el horror. Necesito que ellos entiendan que no se puede consentir que esto vuelva a suceder. Cualquier cosa por debajo de eso, para mí es inaceptable".

Crispin se declara escéptica sobre el movimiento #MeeToo y cree que debería existir un sistema justo de revelación, castigo y de rehabilitación, y alerta sobre la ausencia de referentes intelectuales críticos dentro del movimiento feminista: "han sido adoptados como referentes pensadoras y corrientes comerciales y banales que escriben en The New York Times y especulan sobre si Wonder Woman es feminista o no, sobre si Los Vengadores lo son. De hecho, sí hay pensadoras y escritoras radicales pero no consiguen una audiencia amplia porque las estamos ignorando. ¿Por qué? Pues porque es mucho más fácil ver películas de superhéroes, programas de televisión y comprar una camiseta de 70 dólares con la palabra feminismo. Es mucho más fácil que pensar en la dimensión del problema, que es enorme".

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