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Opinión

'La otra mirada': oda al feminismo en tiempos de 'Manadas'

¿Por qué es tan necesaria una serie como esta?

Patricia López y Cecilia Freire, protagonistas de 'La otra mirada' /

Divisando el ecuador de La otra mirada, que este miércoles emite su séptimo capítulo, toca profundizar en la que seguramente sea una de las series españolas más importantes del año, una producción de calidad que ha llegado a la televisión pública aprovechando la corriente feminista que impulsó el movimiento #MeToo para poner de relieve temas y problemáticas de siempre.

En la escuela para señoritas de La otra mirada, una de los años 20, el objetivo es sencillo: moldear a jovencitas para que cumplan con su deber de ser señoras de bien. Esta es la estampa de una época machista y retrógrada de la que parte esta ficción, pero que pronto rompe todos los esquemas, tomándose todas las licencias del mundo para ofrecer al espectador un fantástico relato contemporáneo en el que el feminismo y la igualdad constituyen el común denominador de la serie.

Las jóvenes protagonistas de 'La otra mirada' / TVE

Es Teresa Blanco, interpretada por una magnífica Patricia López, la 'alma máter' de La otra mirada, una mujer adelantada a su época que llega a esta escuela para impartir lecciones de vida, superación y poder, lecciones de empoderamiento, esas que verdaderamente hacen valer a la mujer.

El derecho a voto, la amistad entre personas del sexo opuesto o poner a raya a cualquiera que se atreva a sobrepasar los límites son solo algunas de las asignaturas que imparte la protagonista, lecciones que van calando en el espectador al mismo tiempo que lo hacen en estas jovencísimas estudiantes.

Y ojo, porque La otra mirada no trata de hacer alegatos populistas, simple palabrerío. No. Esta serie profundiza en cada una de estas "materias" conforme sus protagonistas van sufriendo en sus carnes el machismo o el acoso. No te dejes engañar por la impecable factura y las conseguidas localizaciones, o esas tramas más edulcoradas. La otra mirada también ahonda en temas tan crudos como la violación cuando Roberta, una de estas señoritas, es forzada por su propia pareja. No frivolizan con esto, un tema que además está tan de actualidad con el caso de La Manada. Lo afrontan con respeto, pero sin dejar de mostrar una realidad que era habitual en los años 20 y sigue acechando a día de hoy.

Tampoco hay que obviar la visibilidad LGTB que tan bien está desempeñando esta producción gracias a la actriz Cecilia Freire, que se pone en la piel de la mujer perfecta, con su familia perfecta, y que poco a poco empieza a explotar su orientación sexual, a pesar de las consecuencias.

El personaje de Cecilia Freire da visibilidad a la comunidad LGTB / Boomerang TV

Lamentablemente, La otra mirada no está cosechando unos buenos índices de audiencia. Supervivientes no está dejando títere con cabeza y TVE tampoco ha sabido cuidarla, descartando cualquier tipo de promoción o una estrategia coherente de programación con la que reforzarla.

Esto no quita la impecable labor de la productora Boomerang TV, que ha construido un gran producto, muy necesario en los tiempos que corren y que liga perfectamente con el servicio que se le presupone a una televisión pública.

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