La inmunoterapia que ha conseguido acabar por primera vez con un cáncer de mama no está lista para extender su uso

Los oncólogos celebran este hito técnico y metodológico pero alertan de que aún estamos lejos de que este tratamiento se pueda usar en la práctica diaria

Ha sido la gran revolución en cáncer de esta semana. Un tratamiento de inmunoterapia con células T del Instituto Nacional de Salud en Bethesda (Maryland, EE.UU.) lograba, por primera vez, eliminar por completo las células cancerígenas de una paciente con cáncer de mama avanzado.

Es cierto que, como estrategia terapéutica, la inmunoterapia lleva más de 30 años en marcha pero, desde la Sociedad Española de Oncología Médica (SEOM) advierten de que ha tenido "poco desarrollo en tumores sólidos, con excepción del melanoma maligno". 

Esto se traduce en que, si bien el complejísimo proceso de ingeniería genética y celular al que el doctor Steven A. Rosenberg sometió a una paciente con metástasis durante más de 20 meses, tuvo éxito porque esas células específicas del cáncer se aislaron y se reactivaron de tal manera que eliminaron todas las lesiones producidas por la enfermedad, este no es "un tratamiento disponible para su uso en la práctica diaria",  según el Dr. Álvaro Rodríguez-Lescure, jefe del Servicio de Oncología Médica del Hospital General Universitario de Elche.

Hablamos "de un solo caso y no es prueba de un efecto generalizable aún". El vicepresidente de SEOM admite que se trata sin duda de "un paso muy importante que va a generar muchos programas de investigación" aunque, a día de hoy, esta modalidad terapéutica "no cuenta con evidencia sólida para su uso regular" y "aún precisará algún tiempo para que podamos contar con buenos ensayos clínicos con resultados que avalen su uso y apoyen su regulación y aprobación por las agencias sanitarias". 


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