Últimas noticias Hemeroteca

Marcos Rojo resucita a Argentina

Un gol del jugador del United en la recta final clasifica a Argentina en un partido de locura frente a Nigeria. Se medirá a Francia en octavos de final

Marcos Rojo celebra el segundo gol de Argentina, el que clasificaba a la selección de Sampaoli / ()

Sonaba el himno argentino y la cámara iba repasando las caras de cada jugador, parecía una cuenta atrás para ver cómo estaba el ánimo de Messi. El anterior precedente, frente a Crocia, era el de un Messi cabizbajo, preocupado y de aspecto taciturno, algo que se comprobó en los 90 minutos posteriores. A todo lo que se vio en ese partido le sucedió una crisis enorme de identidad e institucional en la que poco menos que los jugadores enmendaron la plana a Sampaoli. ¿El resultado?

Argentina plantó el equipo que todo el país tenía en la cabeza. Armani entró por Caballero y Sampaoli montó un centro del campo con mucho más sentido común. Enzo Pérez y Mascherano saltaron para dar músculo a la medular y Banega y Di María le metían la magia. La idea era clara, meter equilibrio por detrás y liberar la zona ancha para que Messi pudiera estar cómodo y con espacios para surtir a Higuaín de balones. La táctica no fue lo único que cambió, Sampaoli también varió la estética, dejando en el armario su look de festival de la OTI para dar paso a la sobriedad del chándal.

Maradona y Messi coinciden en la celebración del gol de Argentina ante Nigeria

Las dos leyendas argentinas celebraron de forma muy similar el tanto de La Pulga

Ante semejante revolución solo podía cambiar la cosa, Argentina jugó una primera parte esperanzadora. Desde el principio Messi gambeteaba y se le veía muy cómodo con el balón, los nigerianos lo intentaban a la contra, pero la sensación es que la albiceleste lo tenía controlado. El único problema venía de los contrastes, mientras Mascherano erró en sus primeras intervenciones, Banega daba un concierto de fútbol de precisión.

De las botas del sevillista nació todo el fútbol de Argentina, escorado un poco a la izquierda siempre tenía las opciones de Di María o Messi, seguramente las dos mejores en todo el equipo. En el minuto 26 Éver se inventó un pasé al espacio que Messi bajó como si tuviera terciopelo en el muslo, se la colocó en carrera y batió a Uzoho con una definición magistral. 0-1 y alivio en la grada de San Petersburgo. Seis minutos después Messi lanzó una falta al poste en lo que puso ser el 0-2, un palo del que se acordarían los sudamericanos en la segunda mitad.

El VAR de la discordia y Marcos Rojo

Messi agarró a sus compañeros en el túnel de vestuarios, hizo reunión y les lanzó un fervorín. Una maniobra que servía tanto para dejar claro su condición de líder como para retrasar el inicio y ganar algo de margen con respecto al Islandia – Croacia. De Nigeria casi no hemos hablado, porque en la primera parte su participación se redujo a la presencia, pero en la segunda mitad apareció. Alguien la metió en el partido.

Mascherano abrazó a Balogun dentro del área, es verdad que el africano hizo lo suyo por caer al suelo, pero Cakir vio penalti. Y también lo vio el VAR, pese a que Mascherano no daba crédito e Iturralde González explicaba en la SER que no era penalti. Moses batió a Armani y el partido cambió por completo, entró en locura.

Mascehrano, indignado después de que Cakir señalase penalti / Francois Nel (Getty Images)

Mosa se apropió del partido en la banda izquierda, sus carreras desbordaron a Mercado y a Mascherano, sus contras se convirtieron en un pequeños dramas. Argentina en el ataque se volvió un equipo timorato, el miedo a las contras les hizo perder verticalidad y de repente dejaron de encontrar a Leo Messi. El que aparecía era Pavón, muy vertiginoso en la carrera, pero no demasiado preciso en la entrega del balón.

Cakir miró el VAR en el 75 por una posible mano de Marcos Rojo, pero interpretó que era un rebote y dejó viva a la albiceleste. Higuaín tuvo el 1-2 en un pase atrás de Meza, pero su balón se fue arriba, ocurrió un minuto antes de que Armani le diera una vida extra a su equipo deteniendo un mano a mano frente a Ighalo. Fue la vida definitiva, porque en el 86 Marcos Rojo hizo lo que no pudo hacer ningún delantero argentino en todo el torneo, rematar un centro y meterlo en la cazuela.

El Krevtovsky parecía el Monumental mientras Croacia despellejaba a Islandia. La selección de Messi estará en octavos después de salir del coma, ahora se medirán a Francia en octavos de final. Argentina ahora ya no tiene nada que perder, ya ha estado muerta varias veces. 

Cargando
Cadena SER

¿Quieres recibir notificaciones con las noticias más importantes?