Así fue el desastroso despegue del primer cohete japonés de fabricación privada

Se trata del segundo lanzamiento fallido de la compañía

El cohete no pudo cumplir su objetivo. / Atlas

El julio de 2017, la empresa privada Interstellar Technologies Inc. lanzaba el Momo-1 en la isla de Hokkaido (Japón). Un cohete espacial, que fue desarrollado para demostrar que las empresas privadas también pueden competir en el mercado japonés de lanzamientos espaciales, que explotaba apenas un minuto después del despegue tras el fallo del motor de emergencia.

Tras despegar desde Hokkaido, el cohete alcanzó una altitud de 20 kilómetros. Sin embargo, cuando el lanzamiento parecía todo un éxito, el cohete se desconectó, cayendo sobre el Pacífico varios minutos más tarde. Una misión fallida, que tuvo un coste aproximado de 377.000 euros para la empresa, que no acabó con el sueño del grupo de científicos de la compañía, que se puso a trabajar en la próxima misión.

El desarrollo del Momo-2

Desde entonces, la empresa ha estado desarrollando un nuevo cohete. Interstellar Technologies, que utiliza componentes disponibles comercialmente para crear mini cohetes de bajo coste, ha trabajado durante once meses en el Momo-2. Un nuevo cohete, que solventaba los errores de su antecesor, que tenía como objetivo alcanzar el espacio y demostrar el duro trabajo por parte de la compañía durante los últimos meses.

Tras once meses de trabajo, Interstellar Technologies convocaba a los medios de comunicación para el lanzamiento del Momo-2. Un nuevo cohete, de diez metros de largo y una tonelada de peso, que tenía como objetivo medir los efectos de la propagación a gran altura. Sin embargo, el cohete desarrollado por los científicos de la Universidad Tecnológica de Kochi corrió la misma suerte que su antecesor.

Una nueva misión fallida

Ante la mirada de 600 personas, que se congregaron en las inmediaciones de la rampa de lanzamiento, el Momo-2 despegaba de manera exitosa desde la isla de Hokkaido. No obstante, apenas cuatro segundos después del lanzamiento, el cohete volvía a fallar por un error en el motor principal, provocando que se precipitara contra la rampa y explotara violentamente.

Tras una nueva misión fallida, el presidente de Interstellar Technologies, Takahiro Inagawa, salía frente a los medios de comunicación para pedir disculpas: "No puedo entender lo que sucedió. No pudimos lograr lo que se esperaba. Lo siento por eso". Por lo tanto, la agencia JAXA continúa con el monopolio de los lanzamientos espaciales en Japón mientras empresas como Interstellar Technologies trabajan en un cohete capaz de llegar al espacio sin complicaciones.

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