Un viaje a Montenegro digno de 'La viuda alegre'

Visitamos el pequeño país europeo en el que se inspiró Franz Lehár para tejer la historia de su opereta más célebre

La viuda alegre, de Franz Lehár, retrata a ritmo de opereta las complicaciones diplomáticas de la embajada en París de Pontevedro, un país pequeño pero rico en tradiciones situado en la zona sudoriental de Europa. Un examen superficial a los nombres de los personajes de la obra permiten deducir que la nación (ficticia) de Pontevedro se inspira en el (auténtico) Montenegro, que cuando se escribió la opereta era un Principado (de ahí el comportamiento aristocrático de los pontevedrinos de la obra) y ahora es una república que linda con Croacia, Bosnia, Serbia y Albania, además de gozar de casi 300 kilómetros de costa adriática.

El compositor austrohúngaro se sirvió de Pontevedro/Montenegro para darle un toque balcánico a su música, y para presentar unos personajes orgullosos de su cultura y de sus tradiciones ancestrales en medio del cosmopolita y alegre París de comienzos del siglo XX. Pero el que busque variedad y diversión puede encontrarlos, además de en la capital francesa, en ese rincón poco conocido –hasta ahora- de Europa que ofrece mar, montaña, historia y vida nocturna que rivalizan con muchos de sus vecinos del continente.

Para gozar de una experiencia acorde con el refinamiento y la distinción de los personajes de La viuda alegre, os traemos nuestra…

Guía montenegrina para viajeros alegres

Diversión

El pueblo-hotel de Sveti Stefan / Getty

El que quiera un verano de playa y fiesta puede fijar como centro de operaciones la ciudad de Budva, la capital de la diversión veraniega en Montenegro: hoteles, playas y chiringuitos le esperan. Si uno tiene el nivel de los aristocráticos personajes de “la viuda alegre”, puede ir al exclusivísimo pueblo-hotel de Sveti Stefan, a unos kilómetros de la ciudad, que reserva para sus huéspedes sus famosas playas de arena rosa. Toda la urbe, un antiguo pueblo de pescadores fortificado y unida a la tierra sólo por una lengua de tierra, está ahora acondicionada para acoger a visitantes. Para el ocio nocturno, Budva ofrece un buen montón de discotecas, como Top Hill, en la cima de una de las colinas que rodean la ciudad.

Montaña

Puente sobre el río Tara / Getty

Los aficionados a las actividades de exteriores también tienen muchas posibilidades en el territorio montañoso de esta república. La montaña de Durmitor, que da nombre al Parque Nacional que la rodea, tiene pistas de esquís activas durante los meses de invierno, mientras que en el verano se imponen los paseos o aventuras como el rafting en el río Tara, una buena forma de apreciar su impresionante cañón, uno de los más profundos del mundo.

Mar

Yates en Tivat / Getty

Si uno es como los personajes de La viuda alegre, necesitará un sitio para aparcar su yate, y ese sitio es Tivat, el Mónaco de Montenegro. Para el que no necesite su célebre puerto para embarcaciones de recreo, la zona (la impresionante bahía formada por las Bocas del Kotor) tiene también muchos atractivos: por ejemplo, la ciudad llamada precisamente Kotor, que invita a sumergirse en la centenaria historia local visitando sus larguísimas murallas, su catedral y sus iglesias y otros tesoros de su ciudad antigua, que evidencia el paso de romanos, venecianos, otomanos y serbios a lo largo de los siglos.

Kotor visto al atardecer / Getty

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