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Polémica en Instagram por la guerra de las galletas y los 'influencers'

El cruce de reproches entre la repostera Alma Obregón y el dietista-nutricionista Aitor Sánchez ha polarizado a sus seguidores

captura de pantalla de la publicación (editada) de Aitor Sánchez. /

Todo empezó el pasado viernes, cuando el dietista-nutricionista Aitor Sánchez, conocido por el nombre de su blog, Mi Dieta Cojea, publicó un mosaico de imágenes en Instagram denunciando que seis influencers estaban promocionando —de forma más o menos encubierta— los productos de una conocida marca de galletas. Una "publicidad no declarada" de alimentos que él considera "malsanos" y que, de forma inmediata, generó una ola de reacciones.

Entre las influencers señaladas por Aitor Sánchez estaban Cristina Pedroche y también Alma Obregón, célebre por sus cupcakes, quien previamente había publicado una foto de su hijo (de dos años) en la que aparecía ayudándole a preparar una tarta. La publicación, en este caso, sí incluía la etiqueta #colaboración, que es como la repostera madrileña da a entender que se trata de una foto promocional por la que ha recibido algún tipo de compensación.

Aitor Sánchez cuenta con más de 130.000 seguidores en Instagram y Alma Obregón con casi 200.000, así que enseguida empezaron a acumularse reacciones, tanto en forma de me gusta como de comentarios. Algunos se centraban en cuestiones dietéticas y otras insistían en la idoneidad de que una madre publique fotos de su hijo con fines comerciales o —aún más cuestionable— que alguien ajeno a la familia use esa misma imagen (de un menor) para criticar la acción.

"Si de algo me enorgullezco como madre es de tener un hijo que adora mi profesión y que está permanentemente pidiéndome que hagamos recetas juntos. Yo soy pastelera, no lo oculto, y hago colaboraciones cosa que NO OCULTO NUNCA", escribió Alma Obregón. "Igual que en el día a día llevamos una dieta lo más saludable posible (sin extremismos ni prohibiciones), también hay ocasiones especiales en las que preparamos tartas, cupcakes, cookies y mil cosas más".

La repostera añadió que su hijo ha recibido lactancia materna durante 22 meses y que, a día de hoy, "adora la fruta y la verdura". Pero, en todo caso, recordó que "el enseñar a un hijo o no" en las redes sociales es "una decisión que recae ÚNICAMENTE en los padres". Alma Obregón criticó también la "doble moral" de otras influencers y explicó que ella rechaza colaboraciones de marcas que practiquen "el testado en animales o la explotación infantil".

Ante el aluvión de críticas por el uso de la imagen del menor, Aitor Sánchez borró su publicación original para sustituirla por otra en la que la cara del niño aparece tapada por el dibujo de lo que parece una manzana. El dietista-nutricionista explica en Instagram que su decisión obedece al hecho de que querer eliminar la "cortina de humo" para volver a situar el debate entorno a "la defensa de la salud pública".

Este domingo, de hecho, ha pulicado una nueva imagen acompañada de varias propuestas para mejorar la alimentación de los españoles, entre las que incluye medidas económicas ("facilitar decisiones saludables"), la contratación de dietistas-nutricionistas por parte del sistema público de salud y también "control publicitario".

El cruce de publicaciones ha generado en tres días más de 4.000 comentarios solo en Instagram. Algunos usuarios defienden la tesis de fondo de Aitor Sánchez y critican duramente la promoción de productos ultraprocesados. Otros defienden el derecho de los influencers a comer y a promocionar lo que les apetezca. Pero el debate, en todo caso, no ha dejado a nadie indiferente.

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Cadena SER

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