La Ibiza de contrastes: de los restaurantes de lujo a los clásicos hippies

Algunas recomendaciones por si este verano pasas unos días por la isla blanca

Terraza del restaurante 'Tatel' en Ibiza, con vistas a la playa d'en Bossa. /

El verano ha comenzado cruzado en Ibiza, con el temor de los hoteleros a que sea una temporada alta más bien baja a causa de la escasa demanda. La recuperación de destinos en el Mediterráneo oriental, las ofertas al Caribe y las islas Canarias y el aumento de la ecotasa (3 euros por persona y día) en Baleares hacen que la oferta hotelera de la ilsa pitiusa comience a plantearse si ha llegado el momento de moderar precios

En contraste, Ibiza presume del turismo de alto nivel por el que se apostado en los últimos años en la isla blanca. Hoteles como el Hard Rock y el Ushuaïa Beach Hotelofertas de ocio como las discotecas con los grandes DJs (Pacha, Amnesia...). Este formato basado en tres pilares: lujo, ocio y música se inauguró con el concepto de Ushuaïa, inventado por el empresario Abel Matutes (hijo) y supuso un antes y un después para el verano ibicenco.

Tatel, producto de primera con vistas al mar

De la cabeza de este empresario de 41 años surgió el verano pasado Tatel, un concepto gastronómico y de ocio situado en la playa d'en Bossa, dentro del hotel Hard Rock (el primero que esta cadena abrió en Europa) y frente al Ushuaïa. Llegó arropado por el éxito que antes ya había tenido en Madrid su hermano mayor y. al igual que el del número 36 del Paseo de la Castellana, vende un ambiente selecto y clásico adornado, en el caso del de Ibiza, con vistas espectaculares al mar. A sus salas (interior y terraza) acuden parejas para disfrutar de una cena íntima, grupos de amigos e incluso invitados a fiestas privadas (Tatel tiene cabina para DJ).

'Tatel' dispone de una carta de coctelería de vanguardia. / FOTO CEDIDA

El plan perfecto en Tatel puede comenzar con uno de los cócteles de su amplia oferta para pasar a continuación a una carta en la que encontramos cocina española con toque internacional, siempre con un especial cuidado del producto, que es de primerísima calidad.

Una propuesta para dos comensales podría ser esta:

  • Ceviche de lubina con mango (24 euros).
  • Tortilla trufada (19 euros).
  • Lomo de lubina salvaje o bacalao negro (29 euros / 32 euros).
  • Pollo de corral al estilo ibicenco con piñones y canela (36 euros).
  • Postre y vino (Muga Crianza): 10 euros / 44 euros).

Ceviche de lubina salvaje. / FOTO CEDIDA

Este plan se situaría en torno a los 175-200 euros en total, 90-100 euros por persona. Si llegados a este punto, el del coste, lo consideras caro, recuerda que esto es Ibiza, y que es fácil pagar cerca de la mitad en un chiringuito de playa por un menú de ensalada, pescado a la plancha, unas cervezas, postre y café.

'Tatel' dispone de mesas de interior y en la terraza. / JOSÉ SALTO

Zela, uno de los mejores 'japos' de toda España

Hay otro capricho culinario en esta isla destinado esta vez a los amantes de la cocina japonesa. Se llama Zela y es de obligada visita por varios motivos. Allí se practica la cocina Meppon, fusión de cocina mediterránea con técnicas japonesas, de la mano del chef Curro Gullon. El restaurante está en la zona de Talamanca (Av. 8 d’Agost, 29), muy cerca de la mítica discoteca (y hotel ) Pachá. Este es su segundo verano abierto en la isla y su carta ha sido diseñada por Ricardo Sanz, chef ejecutivo del Grupo Kabuki (cuatro estrellas Michelin).

Zela ofrece platos exquisitos de sushi, temakis, dim sum, ceviche, nigiris... / FOTO CEDIDA

Lo más destacado de su amplia oferta son los nigiris, de los que disfrutarás por un doble secreto: por un lado, la calidad del producto; por otro, que el arroz está servido en un gramaje más pequeño del habitual. Huevo de codorniz con trufa, pez limón, pez toro, pez mantequilla con trufa blanca... todos espectaculares. Otro de los platos que triunfan es la versión Zela de los huevos rotos: tartar de atún, huevo y patata con vinagreta de soja, porque la ventresca veteada del atún "es lo más parecido al jamón", dice el chef.

Además, destaca el sashimi de pan tumaca con sal de Ibiza y ventresca y el increible wagyu teriyaki, que sale a la mesa tras 48 horas de cocinado. El resultado, una carne tan tierna que se puede cortar con los palillos.

Inspiración asiática y colonial con abundante vegetación en el diseño de Zela. / FOTO CEDIDA

A la joya de este restaurante, su cocina, hay que sumar el buen ambiente, la decoración y la música en directo, que hacen olvidar que a veces se echa en falta la brisa del mar. El precio puede rondar los cien euros por persona si te dejas llevar.

Estos dos restaurantes, muy de moda en el gastroturismo ibicenco, navegan juntos de la mano de Mabel Hospitality, un proyecto empresarial liderado por Abel Matutes y Manuel Campos Guallar.

Vestigios de la Ibiza de los hippies

'Casa Anita' está en la carreta entre Sant Carles y Santa Eulária. / S.E.

Tatel y Zela son dos ejemplos de restaurantes de nivel enfocados hacia el turismo internacional y nacional con poder adquisitivo, pero hubo un momento en el que Ibiza era un destino turístico low cost. Esa época pre Ushuaïa, alejada de los hoteles cinco estrellas, estuvo precedida por los años hippies de la isla pitiusa.

Hay un restaurante que fue entonces lugar de reunión de hippies y hoy es referente para los que buscan tradición y buen precio. Se llama Casa Anita (Ca n'Anneta) y está en Sant Carles. La fachada del restaurante, que es de 1876, está encalada en blanco y el día de nuestra visita lucía una Vespa a las puertas, recuerdo de tiempos pasados. Tiene mesas de madera clásicas en una primera estancia y a continuación, el bar con una barra de lo más tradicional. Entre las botellas de los distintos alcoholes destacan varios símbolos del Atletic de Bilbao, homenaje a un buen cliente vasco.

El flaó se puede tomar con un café o un chupito de hierbas ibicencas. / S.E.

Allí se llega por la fama de su licor de hierbas elaborado de manera tradicional desde hace cerca de un siglo, que también está a la venta en botellas. Se puede acompañar de un dulce típico ibicenco llamado flaó, un pastel de queso, huevo, azucar y unas hojitas de menta o hierbabuena. Antes, se puede comer de todo, desde bocadillos y tostadas a pollo payés, boquerones, albóndigas, tortilla, pulpo... todo sobre mantel individual de papel y una cuenta que no pasará de los 20 euros.

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