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Washington y Londres ya no son ‘tan’ amigos

Han sido aliados indestructibles durante décadas, independientemente de que quien estuviera en el poder fuera conservador o demócrata. Pero ahora dos líderes conservadores, Theresa May y Donald Trump escenifican el peor momento de las relaciones bilaterales, aunque mantienen una férrea coalición en materia defensiva y de seguridad

Arranca la polémica visita de Donald Trump a Londres / VÍDEO: ATLAS

Trump es recibido por las calles de Londres con carteles que le llaman fascista, sectario, racista, supremacista y algunos otros epítetos nada halagadores, pero asegura que muchos e el Reino Unido le quieren y aprecian. Y no le falta razón. Manifestantes en contra, pero también hay convocadas marcha a favor. ¿Qué ha pasado en este tiempo para que la inquebrantable amistad británico americana se haya deteriorado en apenas un año que lleva Donald Trump en el poder?.

Los analistas ingleses dicen que sus acciones y declaraciones han provocado que Theresa May tenga que reaccionar y responder a sus sinrazones públicamente. Comenzando por lo último, la imposición de sanciones tarifarias al acero europeo, hasta su decisión de abandonar el acuerdo nuclear iraní que tanto consiguió firmar, pasando por el traslado de su embajada Israelí a Jerusalen desde Tel Aviv y sin olvidar la prohibición de viaje a varios países musulmanes. Todo ello aderezado con su fatigosa actividad en twitter, retuiteando mensajes de grupos anti musulmanes británicos de extrema derecha.

Caldeando el ambiente previo a este viaje suyo, y coincidiendo con la mayor inestabilidad política en el Reino Unido (recordar que esta misma semana han dimitido dos ministros del gabinete de May en desacuerdo por como se está llevando la negociación del brexit), Donald Trump ha descrito la situación como turbulenta, criticando el gasto en defensa del gobierno inglés y sin mostrar ningún tipo de entusiasmo o interés en esta visita que es la décimo séptima que realiza al exterior, cuando sus predecesores visitaban Canadá, México y el Reino Unido casi por ese orden.

Ya se retrasó la visita hace algunos meses, y no se podía buscar otra excusa y si a eso sumamos que no se le ha invitado a dar un discurso en el Parlamento británico, ni ha sido invitado a la residencia de la primera ministra para un encuentro familiar y que hasta el encuentro con la reina británica ha estado en la cuerda floja, lo cierto es que la visita dista mucho de ser la ideal ni en el ámbito político ni el diplomático.

El presidente norteamericano, no obstante sigue teniendo en los británicos, sus mejores aliados en materia defensiva, operativo militar desplegado o incluso decisiones en el marco de la ONU. En cuanto a cooperación en materia de seguridad e inteligencia, siguen siendo los dos países quienes comparten el mayor flujo informativo y de cooperación.

Su agenda política potente es mañana martes, cuando se entrevista con Theresa May en su residencia campestre en Buckinghamshire y luego verá a la reina en el castillo de Windsor antes de volar a Escocia donde realizará una de sus actividades favoritas el sábado. Jugar al golf.

Se quedan en la residencia del embajador norteamericano en Londres, donde se ha acordonado una zona de protección que ha dejado cortado buena parte del tráfico de los alrededores. Las protestas no podrán llegar a menos de 300 menos de la residencia, así que si Trump ve a los manifestantes, será de lejos.

Lo que sí podría ver, es su figura como si fuera un bebé convertida en un globo hinchable que el alcalde de Londres ha permitido desplegar durante dos horas, que el bebé Trump cruce los cielos de Londres.

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