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El mito del corte de digestión o por qué no hay que esperar dos horas para bañarse

El riesgo está en la hidrocución, un síndrome producido por un cambio brusco de la temperatura corporal

El corte de digestión es un mito arrastrado por varias generaciones. /

Una pregunta vertebra varias generaciones en España: ¿Cuánto queda? Formulada con ansiedad frente al mar o al borde de la piscina por miles de niños en las últimas décadas, se ha quedado impresa en la memoria colectiva. “Niño, tienes que esperar dos horas”, decían padres, abuelos y tíos justo antes de echarse la siesta. 120 minutos de descanso que el niño pasaba buscando divertimento. Mala cosa si se le ocurría hacer castillos de arena o jugar a las palas a pleno sol y luego se metía de golpe en el agua fría. De nada habría servido esperar las dos horas después de comer para hacer la digestión. Lo más probable es que sufriera una hidrocución; es decir, un cambio brusco de la temperatura corporal. Ocurre con independencia de si tenemos el estómago lleno o vacío.

“Si has comido, tienes dos horas de espera y te pasas ese tiempo al sol, te acaloras. Entonces dicen: ¡que ya han pasado las dos horas! Corres al agua y te da un patatús. No es cuestión del tiempo de digestión, aunque puede influir si has comido mucho. De hecho, si has comido mucho te puede sentar mal sin entrar en el agua también”, explica el pediatra Jesús Martínez, creador de El médico de mi hijo y autor de libros como 'Porque siempre se hizo así'.

Los peligros de la hidrocución

El problema de la hidrocución es el cambio de temperatura que sufre nuestro cuerpo cuando pasamos de estar tomando el sol al entrar en contacto con el agua fría. Síndrome de hidrocución, síncope o hidrocución son sinónimos. Los síntomas son palidez, dolor de cabeza, zumbido de oídos, visión borrosa, vómitos y náuseas que pueden acabar en la pérdida del conocimiento. Si nadie acude en ayuda, hay riesgo de una muerte por ahogamiento.

“El tema del corte de digestión está muy metido en la población. Se llama hidrocución. El problema es cuando se produce un choque de tu organismo con una temperatura diferente. Si estás acalorado y además acabas de comer y tienes toda la sangre en el estómago con una digestión pesada, como las de chiringuito; si te metes en un agua que hay una temperatura muy diferente te da un colapso, reacciona tu sistema: te empiezas a marear, puedes perder el conocimiento. Eso es debido al cambio de temperatura”, cuenta el pediatra.

El corte de digestión no existe

La clave es meterse poco a poco en el agua si hay diferencia de temperatura elevada para evitar la hidrocución. / GETTY IMAGES

Para evitar la hidrocución, el impacto del cambio de temperatura, hay que hacer una entrada progresiva en el agua. Por ejemplo, quedarnos un rato con los pies dentro del mar o la piscina mientras mojamos diferentes partes del cuerpo con las manos.

El pediatra Jesús Martínez insiste en que el corte de digestión no existe. La digestión no se corta nunca, la digestión sigue. Como tal término de corte de digestión no puede existir. “Como mucho y si tu cuerpo no lo tolera, lo vomita o te puede dar diarrea y se acelera la digestión, pero el corte de digestión no existe técnicamente”, afirma. Es un término incorrecto. Se debe hablar de hidrocución.

Sanidad recomienda esperar dos horas para bañarse después de la comida

Sin hablar de corte de digestión, el ministerio de Sanidad recoge en su página dos documentos en los que recomienda, como normal general, esperar dos horas tras la comida antes de darse un chapuzón. Uno de ellos es el Decálogo del nadador, el otro una Guía para familias que tiene el consejo en su página 7.

Desde el ministerio afirman que la recomendación sobre esperar dos horas antes de bañarse que aparece el decálogo supone “una simplificación de la recomendación de medidas preventivas dirigidas a evitar el denominado shock termodiferencial” o cold water shock. Recuerda el ministerio que este síndrome “puede aparecer al sumergirse de forma brusca en aguas frías y se acompaña de alteraciones del aparato respiratorio y cardiovascular que puede desembocar en síncope, shock y eventual ahogamiento”.

Insiste en su aclaración el ministerio que esta hidrocución “se favorece cuando se dan notables diferencias térmicas entre el sujeto y el agua de baño, pudiendo ser contribuyentes para ello circunstancias como la excesiva y prolongada exposición al sol, el ejercicio físico intenso o los periodos de digestión tras comidas copiosas”.

Esperar dos horas después de comer no evita al hidrocución. / GETTY IMAGES

Admite el ministerio que “el consejo indicado es una simplificación en aras de una mejor comprensión como mensaje de salud pública de un problema más amplio y complejo como el expuesto” y que efectivamente, “no se ha podido establecer mediante ensayo científico la utilidad aislada de la recomendación indicada; sin embargo, existe evidencia científica que demuestra que el citado síndrome o shock es una de las potenciales causas contribuyentes al riesgo de ahogamiento".

Jessica Pino, de la Real Federación Española de Salvamento y Socorristas, afirma que la información del ministerio es inexacta y le gustaría que la matizara. El pediatra es partidario de que tiren este folleto “o busquen otro porque ese no vale”.

“Como siempre ha sido así y como eso lo dicen las abuelas, no se ponen a repasar todos los conceptos y todos los términos que utiliza sino que sacan una guía más o menos rápida que es más educacional que otra cosa”, cuenta Jesús Martínez. El baño seguro debe ser una prioridad y para lograrlo es básico contar con una información precisa.

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